lunes, abril 23

MORIRSE POR INUNDADO

El Ministerio de Salud de Santa Fe asegura que 90.000 personas recibieron tratamiento contra la leptospirosis en distintas zonas inundadas de la provincia. Hasta ahora se reportaron más de 400 casos sospechosos y cinco muertes pueden ser atribuidas a esta enfermedad. Los funcionarios aseguran que se encuentran en estado de alerta. El caso de uno de los fallecidos en nuestra ciudad desmiente la eficacia de estas prevenciones.

El Ministerio de Salud de la provincia informó recientemente que desde el inicio de la emergencia pluvial se administraron 116.168 comprimidos de Doxiciclina, destinados a la prevención de la leptospirosis en las ciudades de Santa Fe, Santo Tomé, Recreo, Rosario, Granadero Baigorria e Ibarlucea, llegando de este modo a casi 90.000 personas, entre niños y adultos.Según las autoridades sanitarias, la administración y distribución del medicamento alcanzó a todas las personas alojadas en los Centros de Evacuados y en forma domiciliaria, en lugares como barrio Centenario, Chalet y San Lorenzo, donde cientos de personas permanecieron en sus viviendas durante la inundación.


Siguiendo el informe oficial, luego de esta etapa los comprimidos se distribuyeron desde todos los Centros de Salud a la población afectada y en operativos casa por casa en las zonas más críticas, como los barrios Santa Rosa de Lima, 12 de Octubre, Villa del Parque, Barranquitas, Altos de Noguera, Pompeya, Yapeyú, San Agustín, Cabaña Leiva y Parque Garay.

La amplitud del operativo de prevención informado contrasta con las dificultades de muchas familias para acceder a la quimioprofilaxis en los efectores públicos de salud y la cantidad de medicamentos entregados es notoriamente inferior a la población inundada sometida a una situación de riesgo.

Por ello, más allá de las justificaciones, en el Ministerio de Salud debieron admitir su preocupación por el desarrollo de la enfermedad. "Hay una alerta nacional porque la leptospirosis se está presentando de una manera distinta a la que se presentaba hasta ahora, con una gravedad bastante más frecuente que antes y un poco más inusitada", dijo Sergio Arias, director provincial de Promoción y Protección de la Salud. El funcionario reveló que hubo "seis muertos con síntomas compatibles con la leptospirosis. Uno está como probable y los otros continúan como sospechosos".

Por su parte, el director provincial de Epidemiología, Nicolás Mocarbel, agregó sobre estos casos que “buena parte de ellos han tenido como factor común o interviniente el hecho de estar en las áreas que han sido afectadas. Algunos ya fueron descartados directamente porque se encontró que tenían otra patología que causó la muerte y otros siguen siendo investigados".

"Estamos buscando los casos en los que la causa de muerte pudiera ser atribuible a patologías infecciosas. Cuando vemos que puede haber sido leptospirosis, pedimos las historias clínicas en el lugar donde estuvo internado y, entre otras cosas, chequeamos la ubicación del domicilio para ver si estuvo inundado, de modo de tratar de aproximarnos a la causa de muerte", afirmó Mocarbel al diario El Litoral.

La preocupación oficial se apoya en la mayor virulencia que está mostrando la enfermedad. "Por eso hemos empezado a abrir el paraguas y tanto nos preocupa que hemos obligados a los centros de atención a notificar todos los casos que presenten cuadros febriles agudos para analizarlos", explicó el funcionario.

Debe tenerse en cuenta, que todos los años en la provincia de Santa Fe se reportan entre 70 y 80 casos de leptospirosis, la mayoría de ellos declarados en otoño. Exceptuando el año 2003, cuando luego de la inundación del río Salado, se denunciaron 968 casos sospechosos, de los cuales, 409 casos fueron confirmados y 4 tuvieron un desarrollo grave, aunque sin fallecidos.

Otra historia

El informe estadístico de defunción de Hugo Muñoz, confeccionado por una médica del Hospital Sayago, dice respecto a la causa de muerte: “Insuficiencia respiratoria. Leptospirosis”. El hombre vivía en barrio San José y pasó varias semanas con el agua dentro de su casa. Durmió arriba de una mesa por temor a los robos, pero no pudo evitar las heridas en sus piernas provocadas por las sanguijuelas. Cuando sintió las primeras molestias de la enfermedad que acabaría con su viva concurrió al Hospital Iturraspe. Allí recibió un diagnóstico equivocado que retrasaría fatalmente el tratamiento.

A partir de entonces, el derrotero de Hugo Muñoz hasta el momento de su muerte desmiente buena parte del discurso oficial sobre la leptospirosis.


El hombre vivía solo pero estaba muy ligado a su familia. Como sus hermanos, siempre trabajó como carnicero, y en ellos se apoyó cuando cayó enfermo. Una de sus cuñadas se llama Alba, y según relató al programa Fuera de Foco, acompañó al hermano de su marido durante su internación

“La primera consulta la hizo en el hospital Iturraspe – recuerda Alba - fue un domingo. Estaba con fiebre y dolores de cabeza. Le dieron ibuprofeno y lo mandaron a la casa. Le dijeron que era infección intestinal y no le hicieron análisis ni nada. El miércoles se vuelve a internar en el hospital Sayago con diarrea, fiebre alta, vómitos y dolores musculares. Estuvo miércoles y jueves, y el viernes cuando fuimos a visitarlo estaba en la morgue”.

La mujer les reprocha a los médicos que atendieron a Hugo la falta de información. “En ningún momento nos dijeron que era leptospirosis. Nos enteramos que era eso cuando nos entregan el acta de defunción. Habíamos preguntado pero nunca nos dijeron que era eso”.

En la casa familiar de barrio Nueva Pompeya, donde nos recibe Alba junto a los hermanos del fallecido, el sentimiento dominante es la tristeza y la indignación. Perdieron un ser querido y sospechan que no recibió toda la atención necesaria. Ellos mismos se sienten desprotegidos por la escasa respuesta oficial.

“El estaba internado en una habitación común con otra persona, pasábamos en la visita sin problemas, nadie nos dijo que nos teníamos que cuidar, tomar un remedio o que nos podíamos contagiar. Nadie nos dijo nada”, lamenta Alba.

“Solo un médico nos dijo que era un virus que le había atacado todos los órganos y que teníamos que tomar remedios”, recordó.

- ¿El hospital les suministra el medicamento que el médico les recomienda?

- No, no había. Lo tuvimos que comprar. Un primo por medio de su obra social los compró para todos, porque éramos mucho los que estuvimos con el.

Hugo alquilaba hace un año una casa en barrio San José. Como en gran parte de la zona norte de la ciudad padeció inundaciones reiteradas desde las lluvias del mes de diciembre. Toda su ropa se mojó, lo mismo que los muebles y papeles personales. “Tuvimos que quemar y tirar todo porque no servía nada”, dijo Alba.

Antes de buscar ayuda en los hospitales, Hugo padeció la misma situación que miles de santafesinos. “El estuvo todo el tiempo en el agua. El mes que estuvo con agua se quedó en su casa por miedo a que le robaran. Dormía en la mesa de cocina con un colchón arriba”, recordó su cuñada.

Ahora la familia tiene como única explicación un certificado de defunción y están buscando consejo legal. Dándole voz al dolor de la familia, Alba está convencida que la muerte de Hugo pudo evitarse. “Yo creo que hay muchas cosas raras que los médicos a lo mejor no nos dijeron. Tendrían que habernos dado una explicación de lo que pasó. Nos quedamos con la duda. Nadie nos dijo de que se murió, son puros papeles. Queremos saber que fue lo que pasó”, reclama.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

mis queridos amigos:no me llevo bien con la pc y tengo que volver a escribir lo que manifeste.y es la impotencia,las ganas de gritar,de llorar,de los porques.Es tanta la bronca que a uno lo siente como si le faltara el aire para vivir.mejor dicho estamos inmersos en un liquido corruptor tan infecto ,mas putrido,mas infame que las aguas que se introdujeron en santa fe y para colmo esta enfermedad,Otra cachetada màs y van.y todavia uno se siente agradecido porque todavia no le toco,pero sera y sera terrible,me pregunto hasta cuando? no lo se,pero dejo para quien esto lea la idea de seguir luchando,como perros rabiosos,porque debemos cambiar el rumbo.no podemos quedarnos sin pensar que esto que paso es lo ultimo´.Presiento que esto es solamente el prolegomeno de lo que vendrà-no quiero ser agorero,pero lo presiento y lo siento-y debemos estar preparados para noches y dolores mas oscuros y terribles.rodolfo