lunes, abril 30

BASTA DE IMPUNIDAD

Una multitud de santafesinos marchó este domingo hasta la Plaza de 1º de Mayo reclamando justicia para los responsables políticos de las inundaciones de 2003 y 2007. Hubo advertencias para los candidatos y duras críticas para Carlos Reutemann, Néstor Kirchner, Jorge Obeid, Roberto Rosua y Martín Balbarrey. Los manifestantes pidieron la remoción de la Corte Suprema de Justicia.
El sol acompañó a los inundados de Santa Fe este domingo 29 de abril. Fueron multitud los que marcharon hasta la Plaza 1º de Mayo para reclamar justicia y expresar la bronca por la impunidad de los “inundadores” que buscan reciclarse en las próximas elecciones. Desde temprano los grupos más organizados se preparaban en los barrios del oeste. Algunos se concentraron en la ex Estación Mitre, otros en Mendoza y Lamadrid y también salieron vecinos de la zona de Barranquitas. El punto de encuentro para todos fue la explanada de la Municipalidad. Allí los aguardaba una discreta presencia policial y la plaza recién remodelada por el intendente de la ciudad. Fue solo una escala para reunir fuerzas, pero suficiente para dejar testimonio del sentimiento que dominaba la jornada. Sobre las paredes blancas que miran a calle Salta, por un tiempo se podrá leer: “Balbarrey, inundador, asesino y ladrón” e “Inundación 2007 – Gestión Balbarrey”. Habrá que ver después de este segundo escrache cuanto demora en

aparecer la brocha de la vergüenza.

Cumplido el trámite la nutrida columna encaró hacia el sur. Pasadas las cuatro de la tarde, las víctimas de la primera y segunda inundación evitable de este siglo, comenzaron a llenar la plaza frente a la Casa de Gobierno. El palco principal del acto se instaló de cara al Salón Blanco, donde hace pocas semanas el gobernador Jorge Obeid lanzó el plan de reconstrucción de lo que no supo proteger. Alrededor de la tarima las 23 cruces por los muertos de la inundación de 2003 siguen siendo una acusación contra el poder que a diario recorre los pasillos del edificio de calle 3 de Febrero.

Mientras la gente llegaba la radio abierta de FM Chalet les daba voz a los vecinos. Entre canciones y comunicados, Camila Lencina de 13 años, recordó lo que significó para su familia inundarse dos veces en cuatro años. “No podemos permitir que esto siga pasando necesitamos que nuestros gobernantes se hagan cargo de Santa Fe para que no vuelva a ocurrir – reclamó la jovencita - nos tenemos que unir y poner todos de un mismo lado para que los culpables tengan y cumplan su castigo y poner esta ciudad en manos de gente responsable que se preocupe por el pueblo santafesino y su bienestar”. Muy cerca de ella estaban las Madres de Plaza de Mayo, siempre presentes, alentando con sus palabras y cosechando afecto por su ejemplo de lucha y compromiso.

La propuesta del acto era muy sencilla: reunirse frente a la Casa de Gobierno para escuchar el documento redactado con el aporte de las 70 organizaciones que participaron de la convocatoria. Pero muchos vinieron a contar su bronca. Y lo hicieron de manera muy expresiva a través de cientos de carteles que pugnaban por un espacio dentro de la multitud. Nadie se fue defraudado. Todos fueron leídos. Desde el palco, Claudia Albornoz fue hilvanando un relato de ese malestar. “Vamos a ir leyendo todas las banderas y las vamos a ir bajando – propuso, conciliadora, la dirigente de la Carpa Negra – para que todos podamos ver”. Las frases fueron variadas, pero en conjunto sirven para mostrar el estado de ánimo de muchos santafesinos y la situación en la que quedaron los barrios inundados. Desde San José dijeron: “Basta de inundación, falta desagüe y cordón cuneta. Merecemos vivir con dignidad”. Otros cartel decían: “Indemnización ya”; “2003-2007, más de lo mismo”; “Basta de mirar para otro lado sabemos que hay responsables”; “¿Y las bombas donde están?”, preguntan desde Santa Rosa de Lima. “Obeid-Balbarrey: Inundadores, parte II. Ahora nosotros le pondremos final a la película”; “Otra vez somos negocio para el gobierno, el dinero de las obras, ¿en que bolsillo está?”; “Juicio y castigo al gobierno inundador”; “El gobierno nos inundó y la rata nos mató”, decía otra pancarta en alusión a los casos de muerte por leptospirosis que el Ministerio de Salud se niega a reconocer. Como síntesis, puede quedar un mensaje que refleja el extravío de las autoridades provinciales sobre las prioridades en los proyectos de inversión. “Cien días de obras: Inundamos todos los barrios, sin aumentar un solo impuesto. Gobierno de Santa Fe”, denuncia este texto alternativo a la propaganda oficial.

Inundadores reciclados

El documento único del acto fue leído a cuatro voces por representantes de las distintas organizaciones de inundados de la ciudad. Desde el palco, antes de comenzar con la lectura, se reivindicó el derecho de las víctimas a defenderse de sus agresores a través de la política. “Cuando uno dice política no quiere decir una mala palabra – advirtió Claudia Albornoz -, porque la política es la única forma de modificar las cosas. Algunos corruptos inundadores usaron esa política para hacernos mal. Pero la política no es una mala palabra. Y este documento tiene un fuerte contenido político”.

En el arranque se recordó el duro aprendizaje posterior a la catástrofe de 2003. “Muchos de nosotros nos salvamos porque nos abrazaron, nos ayudaron a cuidar a nuestros hijos, nos abrigaron; nos acercaron las manos, lloraron con nosotros, nos ayudaron a buscar a nuestros familiares y nos sostuvieron para no caer: miles de gestos solidarios de todo el país y el mundo. En el refugio que cada uno pudo encontrar comprendimos brutalmente que habíamos sido inundados por la indiferencia, insensibilidad y la criminalidad de una clase política. Nuestras vidas se transformaron para siempre. El dolor iba a la par del miedo. Las marchas, las organizaciones que cada grupo creó, se fueron articulando para impulsar la lucha por la dignidad y eso nos sigue uniendo. Las políticas de Estado pusieron todo su esfuerzo en ocultar, en negar, en manipular, en políticas electorales., en negociar nada más ni nada menos que nuestras vidas”, dijo Daniel Belascuaín.

Recordó que “no fueron causas naturales las que provocaron que el río al entrara en la ciudad y quedara embolsado por un terraplén incompleto por culpa de los gobernantes y funcionarios incapaces y corruptos, fueron Ministros de Obras Públicas como Mercier, Berli, Directores de Vialidad como Tibaldo y D´Ambrosio, Intendentes como Rosatti y Álvarez y Gobernadores como Reutemann, Obeid, otra vez Reutemann y otra vez Obeid. Con toda la tropa de asesinos reciclados para manipular y seguir explotando la inundación de Santa Fe y a los inundados”.

Los palos también llegaron para el presidente Néstor Kirchner. “Cómplice del reciclaje. Rodeado de inundadores: Rosatti, ministro de Justicia, Reutemann, el senador, chofer en Alemania y premiado con la presidencia de la Comisión de Infraestructura, Vivienda y Transporte que entre otras atribuciones dictamina sobre todo lo relativo a la prevención de desbordes y ejecución de obras de defensa de inundaciones”. Y para los “inundadores profesionales con récord de inundaciones en el lomo”, en donde se mezclaron oficialistas y opositores “como Depetris, Balbarrey, Boscarol, Berli, Jonas, Fratti y muchos otros escondidos y reciclados en las cuevas de los gobiernos provinciales, municipales y nacionales y en el Enress y que nunca avisaron, al igual que Reutemann, que estaba preocupado en hacerle la campaña a Menem”.

Tampoco se salvó la Legislatura, “donde sé aprobó una ley injusta, extorsiva, arbitraria e inconstitucional” y quienes la votaron, entre los cuales denunciaron a: Domingo Pochetino, Adriana Cavutto, Juan Carlos Mercier, Edmundo Barrera, María Celia Costa, Jorge Cura, Ariel Dalla Fontana, Mario Esquivel, Danilo Kilibarda, Mario Lacava, Alberto Maguid, Federico Reutemann, Roberto Rosúa, Maria Rosa Stanoevich, Claudio Tibaldo, Ricardo Olivera, Joaquín Gramajo, Alberto Crocetti”, y muchos nombres más para la vergüenza, a los que se sumaron los funcionarios del Ente de la Reconstrucción - “monstruo perverso, tramposo y burocrático” – encabezado por Juan Carlos Forconi, Maria Lastra y Jorge Funes, y los profesionales “que vendieron por migajas su ética profesional”.

Sin justicia

Pero una de las consignas que más consenso despertó entre los participantes del acto fue la crítica a la Corte Suprema de Justicia. Cuando el documento calificó al poder judicial como, “la cosa nostra santafesina”, la plaza estalló. “Allí también se recicla, se pagan favores, se compran lealtades y por sobre todo, se emplean familiares y amigos de los poderosos: Rafael Gutiérrez, Eduardo Spuller, Maria Angélica Gastaldi, Rodolfo Falistocco y Rodolfo Vigo. ¿Que podemos esperar de esta Corte, que no sea impunidad?”.

“Los inundados hemos mantenido una dura y desigual lucha contra el poder político y judicial que sistemáticamente ha negado, ocultado y protegido a sus inundadores”. Desde la plaza y mirando hacia los Tribunales los manifestantes recuperaban el grito de “que se vayan todos”.

“Háganse cargo”

Luego de repasar las consecuencias de la inundación de 2007, el documento reclama con claridad que “el gobierno debe dar bienestar y seguridad de vida y no jodernos, ni llenarnos de mierda y mentiras. La política es para servir al pueblo y no para llenarse los bolsillos”, apuntando directamente al Partido Justicialista. “Han gobernado bajo un mismo signo político casi 23 años, háganse cargo de los últimos 16 años Reutemann-Obeid y de nuevo Reutemann-Obeid”.

“Nos han inundado de miseria privatista y negociados, vaya como ejemplo: los juguetes truchos, los medicamentos enterrados, los guardapolvo de la abuela, las computadoras de IBM. Asaltaron el estado con el canto neoliberal y regalaron el Banco Provincial, desmantelaron Vialidad Provincial y formaron el club de amigos de comunas y municipios, concesionaron cuanto pudieron con corruptos y entenados y no les tembló el pulso para reprimir y matar en el 2001 o cobijar en sus sequitos de seguridad y en la policía políticanarcodependiente a cuanto represor de su agrado anduviera por ahí”.

“Construyeron el puente Rosario-Victoria con 48 kilómetros de terraplenes, para concentrar en 11 puertos privados, que están en manos de las multinacionales cerealeras, la salida de la producción de Santa Fe y Entre Ríos, y no pudieron construir 800 metros de terraplén de defensa en el 2003 y nos sumergieron en el horror, con mas de 150 muertos”.

“Cualquiera hace cualquier cosa con tal de adecuarse a la fiebre de la soja, mientras en las ciudades y en los barrios pobres la leptospirosis y el anta-virus reaparecen con cada pequeña inundación por lluvias intensas. Sigue habiendo cientos de evacuados que no tienen donde ir, escuelas destruidas sin funcionar, niños sin poder ir a clases, enfermedades y muertes que se ocultan”, concluye, lapidario, el informe de situación.

Tampoco pasó paso desapercibo el repudiable comportamiento del ministro de Gobierno Roberto Rosua, quien minimizó la muerte por inmersión de Jorge Carnevale, en barrio San Lorenzo. “Para su mente retorcida es un alcohólico que se ahogó en 50 centímetros de agua, como si los cincuenta 50 centímetros de agua los puso la víctima para ahogarse. El ministro Rosúa jamás será recordado por su dignidad en esta plaza. En esta plaza están la dignidad y las cruces de nuestros muertos por el crimen hídrico”, señaló desde el palco Jorge Castro.

Sobre este punto se denunció que, “una cantidad aún no sabida de muertos adornan la gestión Balbarrey. O mejor dicho la “indigestión” Balbarrey. Ingeniero hídrico atornillado hace casi 20 años en las funciones municipales, devenido en político privatizador y ahora en compadrito prepotente. Echó a los voluntarios de los centros de evacuados, responsabilizó a las vecinales y a las organizaciones civiles de lo que no hizo él. Solo le falta bailar la “danza de la lluvia”, en alguno de los espectáculos que sigue montando en Santa Fe, como si aquí no pasara nada”.

Pero la crítica política no estuvo dirigida solamente al partido de gobierno. También hubo advertencias para los partidos de la oposición. “Decimos claramente que ningún candidato en este año electoral se llame a engaño y pretenda montarse en luchas que no hicieron, en marchas que no estuvieron, en declaraciones ante la justicia que omitieron o en pruebas que no aportaron”, dispara el documento, apuntando directamente a Mario Barletta, que mientras fue rector de la Universidad Nacional del Litoral, demoró tres años en aportar a la justicia los informes técnicos que utilizó para afirmar el 3 de mayo de 2003, que el gobierno de Carlos Reutemann sabía lo que iba a pasar con el río Salado.

Para finalizar, el documento reclama la derogación de la Ley provincial Nº 12183 y su reemplazo por una ley de indemnización integral. Que se investiguen los hechos posteriores a las dos inundaciones, como el desvío de donaciones, la atención en los centros de evacuados, los sobreprecios en la asistencia y las secuelas. Inhabilitar de por vida a los responsables políticos para ejercer cargos públicos y que los puestos técnicos sean concursados. Reglamentación total y cumplimiento de la Ley Nº 11 730 de uso del suelo en zonas inundables. La finalización de las obras de defensa y obras accesorias. El funcionamiento y mantenimiento de las casa-bombas, limpieza de los desagües, zanjas y reservorios. Y la elaboración de un plan de contingencia con participación de la ciudadanía.

Que se vaya la Corte

Sobre el cierre del acto, los integrantes de la Marcha de las Antorchas leyeron los nombres de los 156 muertos posteriores a la inundación de 2003. También recordaron los muertos del 2007 que el gobierno se niega a reconocer – Jorge Carnevale y Ana María Mauro – y denunciaron la protección de la justicia santafesina para los responsables de las catástrofes. Para todos ellos pidieron un minuto de silencio “para recordarlos con respeto, como se merecen”.


Luego, Graciela García señaló desde el palco que “la justicia tiene una deuda enorme con la provincia de Santa Fe”, apuntando “a los tipos que regentean Tribunales”, a quienes acusó de “trabajar para sostener la impunidad, para sostener la delincuencia, para sostener las manos que matan”.

Por estos motivos, la dirigente lanzó un pedido para los próximos gobernantes: “Que se vaya la Corte”, reiteró en varias ocasiones. “Esta es la misma Corte que encarcela a los pobres y silencia las verdades de los inundados – agregó- que silencia las verdades del 2001. Es la misma Corte llena de parientes y amigos de este poder, que lo único que ha hecho en esta provincia es daño. Vamos a los Tribunales a decirles basta de impunidad, portando nuestros cuerpos, portando nuestro corazón, y lo más importante, portando la verdad para que la escuchen y hagan lo que tienen que hacer”, concluyó.

Mientras este reclamo retumbaba en el corazón simbólico del poder santafesino y plaza comenzaba a despoblarse, un nutrido grupo de manifestantes cruzó calle San Jerónimo y se encaramó en la puerta principal de los Tribunales para colgar un cartel que reclamaba: “Justicia para los inundados de Santa Fe”.




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