lunes, abril 30

NEUQUÉN NO ES EL SUR, LOS RECLAMOS DE TRABAJADORES SON “PIQUETES” Y NO HUBO REPRESIÓN SINO “CHOQUES”

El año pasado, trabajadores petroleros de Santa Cruz reclamaron por la liberación de un delegado detenido. Hubo incidentes con la policía de la provincia y un agente resultó muerto. El miércoles 4 de abril de este año, docentes neuquinos intentaron cortar una ruta provincial en reclamo de un aumento. La policía mató al maestro Carlos Fuentealba. Cómo fue la construcción que los dos principales matutinos porteños hicieron de ambos hechos. Un análisis comparativo que arroja varias curiosidades.

Publicado el 17/04/07 en http://www.diariosobrediarios.com.ar/

El 6 de febrero de 2006, una huelga de trabajadores petroleros en la ciudad de Las Heras, provincia de Santa Cruz, fue reprimida y tuvo como consecuencia la muerte del policía Héctor Sayago, luego de enfrentamientos entre manifestantes y agentes de la policía provincial. El hecho repercutió en las tapas de todos los diarios porteños.

El 4 de abril de 2007, una huelga de docentes neuquinos en la localidad de Senillosa, provincia de Neuquén, fue reprimida por la policía provincial y tuvo como consecuencia la muerte del maestro Carlos Fuentealba, luego de enfrentamientos entre manifestantes y agentes de la policía provincial.

Ambos hechos fueron precedidos de huelgas de los trabajadores: en Santa Cruz los petroleros llevaban 15 días de paro. En Neuquén sumaban un mes sin clases. En uno y otro caso, reclamaban por una mejora de sus salarios, lo cual para los santacruceños se traducía en pedir por la suba del mínimo no imponible en Ganancias. Los representantes de los trabajadores en las dos provincias tenían las negociaciones con las autoridades provinciales rotas o en suspenso. Los trabajadores petroleros habían cortado la ruta provincial 43 para llamar la atención de las autoridades y de los medios de comunicación. Los docentes neuquinos se reunieron en la ruta nacional 22, que une a las localidades de Senillosa y Arroyito (a 45 km de Neuquén Capital). En Las Heras se congregaron centenares de obreros petroleros. En cercanías de Senillosa fueron casi 600 los docentes. Ambas localidades, Las Heras y Senillosa están al sur de nuestro país. Pertenecen una y otra a la extendida región de la Patagonia.

Hasta ahí algunas de las similitudes. Pero hay diferencias entre una y otra protesta.

Los incidentes en Santa Cruz se desencadenaron luego de que por una orden judicial, la Policía santacruceña detuviera al dirigente petrolero Mario Navarro ya que los trabajadores no sólo impedían el transito por la ruta 43 sino también el acceso a una planta de Repsol-YPF, prácticamente paralizada.

En Neuquén los docentes intentaron cortar la ruta que conducía hacia centros turísticos de la montaña neuquina y el sudoeste de Río Negro. Pero en este caso, no hubo ninguna detención por orden judicial.

Y aquí, entre ambos episodios, se registra una diferencia sustancial: Navarro fue conducido y alojado en la alcaidía de Las Heras. Hasta allí llegaron cientos de manifestantes reclamando su libertad. Según diversos testigos fue sólo entonces cuando se produjeron los enfrentamientos con la Policía que custodiaba el lugar. Hubo supuestamente disparos de balas de armas de fuego. Fue entonces cuando se produjo la muerte de Sayago que recibió un impacto de bala en el hombro. Murió en el traslado. Según las fuentes policiales, murió en realidad por un golpe en la cabeza, que le produjo una fractura de cráneo. Siempre según las fuentes policiales, en medio de la refriega se registró la libertad de Navarro (Clarín) o minutos después de la revuelta (La Nación) luego de consultar al juez.

En Neuquén, según el relato de los docentes, cuando llegaron para cortar la ruta, ya se encontraba en el lugar un numeroso grupo de policías. Los testimonios recogidos aseguran que la policia exigió que dejaran “lugares alternativos de paso”, los docentes insistieron en cortar la ruta, por lo que la policia comenzó a disparar gases lacrimógenos y balas de gomas. Algunos maestros intentaron defenderse tirando piedras, pero finalmente fueron dispersados. El profesor Carlos Fuentealba resultó gravemente herido cuando un policía le disparó una granada de gas lacrimógeno, cerca del auto en el cual se encontraba. Fuentealba sufrió un daño cerebral severo que lo dejó en estado de coma hasta su muerte.

En Santa Cruz, el gobernador de la provincia, Sergio Acevedo (justicialista) decretó tres días de duelo por la muerte de Sayago. En Neuquén –a diferencia- el gobernador Jorge Sobisch (Movimiento Popular Neuquino) 48 horas después admitió ser el “responsable político” de los hechos ocurridos.

La síntesis realizada hasta aquí se basa en un relevamiento de los hechos centrales enumerados por Clarín y La Nación, según las fuentes explicitadas, dentro del mencionado período.

Como se puede observar, en las dos huelgas con finales trágicos, hay similitudes en los hechos de la “realidad real” y diferencias sustanciales.

¿Pero qué sentido adquirieron ambos hechos mediatizados para millones de argentinos que se informaron a través de los medios de comunicación?

Diario sobre Diarios (DsD) realizó un trabajo de análisis comparativo sobre cómo editaron ambos hechos –convertidos en noticias- los diarios Clarín y La Nación, los dos matutinos que más ejemplares venden en nuestro país. Para ello, se consideró como período de estudio los cinco días posteriores al hecho que generó el primer título principal de tapa. Es decir, en el caso de Santa Cruz se consideraron las tapas de los diarios del 8 al 12 de febrero, mientras que en el caso de Neuquén los del 5 al 9 de abril. Para acotar el trabajo, DsD decidió además focalizar sólo en los títulos principales de tapa de los matutinos.

Cabe aclarar que el presente trabajo de Diario sobre Diarios (DsD), no abre juicio de valor ni pretende hacerlo con respecto a los actores de las noticias aquí mencionados (gremios, autoridades nacionales, provinciales, gobernadores ni dirigentes, entre otros). El único objetivo que se persigue aquí es analizar las construcciones mediáticas en torno a ambos hechos. De forma tal que pretende servir de aprendizaje para los lectores de matutinos, profesionales de la comunicación y periodistas.

Así editaron Santa Cruz

El 8 de febrero de 2006 fue el día en que los hechos de Santa Cruz repercutieron en las portadas de los matutinos.

Clarín editó “Violento reclamo salarial: un muerto”, precedido de la volanta “En Las Heras, Santa Cruz”. El artículo principal lo escribió Carlos Guajardo, fechado en Chubut. Algunas de las pocas fuentes que explicita son “algunos testimonios”, fuentes policiales y al gobernador Sergio Acevedo. Por su parte, La Nación tituló “Asesinan a un policía tras un violento piquete en Santa Cruz”. La volanta rezaba “Tensión política. La Casa Rosada envió a la Gendarmería”.

El 9 de febrero, Clarín editó su título principal “Conflicto en el Sur: la comisaría tiene 130 balazos”. “La violencia que dejó un muerto en medio de la protesta de petroleros” señaló la volanta. La Nación, tituló “La Gendarmería despejó la ruta y se busca una solución”. En un pequeño texto inserto arriba de un fotón, se leyó “Tensión en Santa Cruz después del asesinato del suboficial en Las Heras”. La nota central la firmó Silvia Correge, fechada en Río Gallegos. Correge dejó constancia que usó “altas fuentes judiciales” y citó textualmente al gobernador Acevedo, a Navarro y a la concejala Roxana Totino.

El 10 de febrero La Nación “bajó” el tema de su título principal, mientras que Clarín lo mantuvo y tituló “Violencia en el Sur: investigan a un grupo local”.En la volanta ubicó “Sigue la negociación con los petroleros en Santa Cruz”. El texto principal lo suscribió el enviado especial a Las Heras, Lucio Fernández Moores. Las fuentes que precisó fueron: “el informe preliminar elaborado por la Policía local y que ayer comenzó a analizar la jueza Graciela Ruata de Leone”; y la observación directa del lugar.

El 11 de febrero, el matutino de Noble editó “Los petroleros levantaron la huelga en el Sur”. Otra vez consignó en la volanta que “Un conflicto en Santa Cruz con fuerte impacto nacional”. Ese fue el último día de la serie desde que dio cuenta de la muerte del policía en la primera plana. Otra vez la nota principal la firmó Fernandez Moores quien narró la asamblea de los petroleros en la cual aprobaron levantar la huelga tras una propuesta del ministerio de Trabajo de la Nación, informada por el delegado Luis Guineo. El periodista incluyó declaraciones de Guineo. Ese 11 de febrero, La Nación abrió con “En un clima de miedo en el Sur, se levantó la protesta”. La volanta indicó “Piquete trágico: se descomprime el conflicto petrolero en Santa Cruz”.

Fuera del período de análisis editó:
- 14 de febrero Clarín. “Ahora el Gobierno acepta cambios en Ganancias” con la volanta “Después de los graves incidentes en Santa Cruz”.
- 25 de febrero Clarín. “Cinco detenidos por el crimen de Las Heras”. La volanta “A 17 días de la violenta protesta petrolera en el sur”.
- 26 de febrero. Clarín. “Son 6 los presos en el Sur y esperan más detenciones”. La volanta: “Asesinato del policía en Las Heras, Santa Cruz”.
- 17 de marzo. Clarín. “Kirchner: hubo excesos policiales en Santa Cruz”. Ese mismo día, La Nación también volvió a editar el tema en su título principal y editó “Activa gestión de Kirchner para resolver la crisis de Santa Cruz”.

Así editaron Neuquén

El pasado 5 de abril, cuando la represión llegó a las portadas, Clarín tituló “Paro docente por la represión en Neuquén”. La volanta fue para “Un profesor herido, en estado crítico”. La nota la firmó Osvaldo Ortiz, corresponsal del diario en Neuquén y cómo única fuente de los hechos mencionó “el relato de los docentes”. La Nación decidió no llevar el tema en su título principal (que fue “La canasta básica tuvo la mayor suba desde 2002”) y le cedió el titular secundario “Anuncian un paro docente tras choques con la policía” con la volanta “Jornada de violencia”. La nota no llevó firma, aunque al pie el diario consignó que fue hecha “con la colaboración de nuestros corresponsales”. Sobre la represión policial a los docentes, el diario no mencionó la fuente de su reconstrucción.

El viernes 6, Clarín mantuvo el tema en su espacio central de tapa con el título “Conmoción: murió el docente en Neuquén”. “Le habrían disparado una granada de gas en la cabeza” preciso la volanta. La nota la volvió a firmar el corresponsal Osvaldo Ortiz y la sostuvo en “fuentes del hospital” donde murió Fuentealba. La Nación decidió ese día llevarlo en su título principal de portada con “Tensión en Neuquén: murió el maestro atacado por la policía”. “El conflicto docente: nuevas adhesiones al paro del lunes” precisó en la volanta. El texto lo firmó el corresponsal en Neuquén, Gerardo Bilardo, quien señaló como fuentes de la información a Sergio Homman, director médico del hospital Castro Rendón.

El sábado 7, Clarín editó como título principal “Un policía preso en Neuquén y crece la protesta”. En la volanta volvió a consignar “El docente asesinado con una granada de gas lacrimógeno”. Osvaldo Ortiz volvió a firmar la nota central y no especificó las fuentes de información. La Nación, por su parte, editó “Detuvieron a un policía por la muerte del docente”. En la volanta consignó que “Sigue la tensión en Neuquén: están cortadas las tres rutas de acceso a la capital”. La nota llevó la firma del enviado especial Gabriel Sued, “con la colaboración de Gerardo Bilardo” y mencionó como fuente a “fiscal Sandra González Tabeada”.

El domingo 8 los títulos fueron para las declaraciones del gobernador neuquino. Clarín editó “Sobisch dice que no se baja y ataca a Kirchner y Macri”. La volanta adelantaba “Conmoción por el asesinato del docente Fuentealba”. El reportaje al gobernador se lo hizo el enviado especial del diario Patricio Downes. Mientras que La Nación prefirió “Sobisch dijo que es responsable político, pero criticó a Kirchner”. El enviado desde la redacción central, Gabriel Sued, firmó la entrevista al mandatario neuquino.

Por último, el lunes 9, Clarín editó en su espacio central de portada “Paros y reclamos por el crimen del docente”. “Hoy protesta educativa en todo el país” precisó la volanta. La nota la firmó, en Buenos Aires, Guido Braslavsky y estuvo apoyada en distintas fuentes sindicales. La Nación tituló “Marchas en todo el país por la muerte de docente”. “Reclamo nacional: huelgas y manifestaciones de numerosos gremios” explicó la volanta. Desde Neuquén, Gerardo Bilardo, volvió a estampar su firma en el texto.

Sólo a modo de aproximación, señalaremos aquí algunos apuntes sobre formas y contenidos de las coberturas descriptas.

Neuquén no es el Sur

De la simple comparación de títulos se puede observar que Clarín en la serie de cuatro días consecutivos en que abrió con el conflicto petrolero nunca precisó en su título principal que la noticia del día ocurría en Santa Cruz, la provincia natal del Presidente de la Nación. Recién lo hizo el 26 de febrero, cuando fue el propio Presidente quien aludió a los hechos.

El recurso fue usar “Sur” como sinónimo de Santa Cruz en tres de los cuatro días que editó el caso en lo alto de la tapa. Así aplicó “Conflicto en el Sur:…” (día 9); “Violencia en el Sur…” (día 10) y “…la huelga en el Sur” (día 11). La decisión periodística sobrevino y se aplicó en forma consecutiva después del primer día de cobertura, el 8 de abril, en el cual tampoco puso “Santa Cruz” en el título principal pero lo alojó como referencia en la volanta de tapa. Clarín volvió a consignar a la provincia en sus volantas de los días 10 y 11, mientras el “Sur” hacia de eufemismo en el titular ambos días.

La Nación en el período del 8 al 11, bajó al conflicto petrolero un día del título principal. Fue el día 10. De esas cuatro ediciones editó como título principal a “Santa Cruz” el primer día de cobertura (8) y dos veces lo mencionó sólo en las volantas (9 y 11). Para el asombro el día 11, La Nación usó “Sur” (“En un clima de miedo en el Sur, se levantó la protesta”), recurso que como primero lo usó Clarín como se puede comprobar, La Nación lo copió literalmente del matutino de Noble.

Al relevar los títulos principales del conflicto en Neuquén, se puede concluir que:

En igual período y también para un conflicto “en el sur” de nuestro país, Clarín mencionó a Neuquén en tres de las cinco oportunidades que lo editó como título principal. Ello ocurrió los días 5, 6 y 7. Nunca necesitó apelar a las volantas para situarlo en “Neuquén”, lugar espacial que le sirvió para mencionar tres veces al docente muerto, otra para la detención del policía y la restante para la jornada nacional de protesta.

En tanto, La Nación que lo editó como título principal cuatro días, lo hizo de la siguiente forma: el primer día de cobertura mencionó en el titulo insignia a “Neuquén”; una vez destinó la mención de la provincia en la volanta; y en las otras dos jornadas abrió con Sobisch y finalmente con la protesta nacional.

En definitiva, Clarín evitó poner a Santa Cruz como título principal pero no tuvo empacho en hacerlo con Neuquén. La Nación siempre mencionó en ambos casos a la provincia donde se registró la noticia en el titular de tapa, en el primer día de cobertura. Y luego distribuyó esa identidad en forma igual entre actores y espacios, tanto en la protesta santacruceña como neuquina. Finalmente La Nación no tiene problemas de adoptar recursos como “Sur” aun cuando hayan sido generados por su hermano mayor, el diario Clarín.

De Represión a Piqueteros y choques

En el primer título de tapa sobre los incidentes en la provincia que gobernó Kirchner, La Nación editó “Asesinan a un policía tras un violento piquete en Santa Cruz”. De ese modo, el matutino, convirtió a una protesta de trabajadores petroleros en un “piquete”. La mención al “piquete” queda justificada por el corte de la ruta. Aunque tambien termina referenciándolo con el “movimiento piquetero”, es decir, organizaciones sociales que nuclean a desocupados o familias que viven con el plan jefe y jefas de hogar. Pero este no es el caso, se trata de trabajadores de un sindicato, por lo cual, de las dos debería convalidarse la primera apelación del diario La Nación.

En el caso de Neuquén, se pudo observar que al día siguiente de los incidentes La Nación decidió llevar el tema en el segundo espacio de su tapa –mientras que Clarín, Página y Ámbito le cedieron el título principal- y editó “Anuncian un paro docente tras choques con la policía”. El matutino no utilizó la palabra “represión” a la que recurrieron Clarín y Página (usando “choques” que equipara la acción de unos y otros) y tampoco dijo en su título dónde ocurrieron los hechos. A la vez, La Nación no usa “piquete” para el caso de los docentes neuquinos, que como el propio diario registró intentaron contar la ruta. O sea, en forma discrecional no usa el mismo criterio para uno y otro caso.

Mario Wainfeld, desde Página/12 criticó al matutino de los Saguier el domingo 8 de abril. Dijo: “el jueves La Nación concedió al tema un título secundario de tapa. La volanta superior decía: ‘Jornada de violencia’. El título expresaba ‘Anuncian un paro docente tras choques con la policía’. Y el copete remataba: ‘En Neuquén, un maestro está muy grave’. La huelga, la ‘violencia’, son centrales. La causa determinante del estado grave del maestro es burdamente escamoteada. Editar y editorializar son conceptos afines. Quien titula sincera sus prioridades”.

De todas formas, el “sentido” con que algunos medios sensibilizan y forman opinión pública en cuestiones muy puntuales no se le pasó por alto a la revista de humor, “Barcelona”. En su número 106 del mes de abril del corriente año, tituló su portada con “Sobisch se arrepiente: mandé a asesinar a Fuentealba porque creí era un piquetero y no un maestro”.

BASTA DE IMPUNIDAD

Una multitud de santafesinos marchó este domingo hasta la Plaza de 1º de Mayo reclamando justicia para los responsables políticos de las inundaciones de 2003 y 2007. Hubo advertencias para los candidatos y duras críticas para Carlos Reutemann, Néstor Kirchner, Jorge Obeid, Roberto Rosua y Martín Balbarrey. Los manifestantes pidieron la remoción de la Corte Suprema de Justicia.
El sol acompañó a los inundados de Santa Fe este domingo 29 de abril. Fueron multitud los que marcharon hasta la Plaza 1º de Mayo para reclamar justicia y expresar la bronca por la impunidad de los “inundadores” que buscan reciclarse en las próximas elecciones. Desde temprano los grupos más organizados se preparaban en los barrios del oeste. Algunos se concentraron en la ex Estación Mitre, otros en Mendoza y Lamadrid y también salieron vecinos de la zona de Barranquitas. El punto de encuentro para todos fue la explanada de la Municipalidad. Allí los aguardaba una discreta presencia policial y la plaza recién remodelada por el intendente de la ciudad. Fue solo una escala para reunir fuerzas, pero suficiente para dejar testimonio del sentimiento que dominaba la jornada. Sobre las paredes blancas que miran a calle Salta, por un tiempo se podrá leer: “Balbarrey, inundador, asesino y ladrón” e “Inundación 2007 – Gestión Balbarrey”. Habrá que ver después de este segundo escrache cuanto demora en

aparecer la brocha de la vergüenza.

Cumplido el trámite la nutrida columna encaró hacia el sur. Pasadas las cuatro de la tarde, las víctimas de la primera y segunda inundación evitable de este siglo, comenzaron a llenar la plaza frente a la Casa de Gobierno. El palco principal del acto se instaló de cara al Salón Blanco, donde hace pocas semanas el gobernador Jorge Obeid lanzó el plan de reconstrucción de lo que no supo proteger. Alrededor de la tarima las 23 cruces por los muertos de la inundación de 2003 siguen siendo una acusación contra el poder que a diario recorre los pasillos del edificio de calle 3 de Febrero.

Mientras la gente llegaba la radio abierta de FM Chalet les daba voz a los vecinos. Entre canciones y comunicados, Camila Lencina de 13 años, recordó lo que significó para su familia inundarse dos veces en cuatro años. “No podemos permitir que esto siga pasando necesitamos que nuestros gobernantes se hagan cargo de Santa Fe para que no vuelva a ocurrir – reclamó la jovencita - nos tenemos que unir y poner todos de un mismo lado para que los culpables tengan y cumplan su castigo y poner esta ciudad en manos de gente responsable que se preocupe por el pueblo santafesino y su bienestar”. Muy cerca de ella estaban las Madres de Plaza de Mayo, siempre presentes, alentando con sus palabras y cosechando afecto por su ejemplo de lucha y compromiso.

La propuesta del acto era muy sencilla: reunirse frente a la Casa de Gobierno para escuchar el documento redactado con el aporte de las 70 organizaciones que participaron de la convocatoria. Pero muchos vinieron a contar su bronca. Y lo hicieron de manera muy expresiva a través de cientos de carteles que pugnaban por un espacio dentro de la multitud. Nadie se fue defraudado. Todos fueron leídos. Desde el palco, Claudia Albornoz fue hilvanando un relato de ese malestar. “Vamos a ir leyendo todas las banderas y las vamos a ir bajando – propuso, conciliadora, la dirigente de la Carpa Negra – para que todos podamos ver”. Las frases fueron variadas, pero en conjunto sirven para mostrar el estado de ánimo de muchos santafesinos y la situación en la que quedaron los barrios inundados. Desde San José dijeron: “Basta de inundación, falta desagüe y cordón cuneta. Merecemos vivir con dignidad”. Otros cartel decían: “Indemnización ya”; “2003-2007, más de lo mismo”; “Basta de mirar para otro lado sabemos que hay responsables”; “¿Y las bombas donde están?”, preguntan desde Santa Rosa de Lima. “Obeid-Balbarrey: Inundadores, parte II. Ahora nosotros le pondremos final a la película”; “Otra vez somos negocio para el gobierno, el dinero de las obras, ¿en que bolsillo está?”; “Juicio y castigo al gobierno inundador”; “El gobierno nos inundó y la rata nos mató”, decía otra pancarta en alusión a los casos de muerte por leptospirosis que el Ministerio de Salud se niega a reconocer. Como síntesis, puede quedar un mensaje que refleja el extravío de las autoridades provinciales sobre las prioridades en los proyectos de inversión. “Cien días de obras: Inundamos todos los barrios, sin aumentar un solo impuesto. Gobierno de Santa Fe”, denuncia este texto alternativo a la propaganda oficial.

Inundadores reciclados

El documento único del acto fue leído a cuatro voces por representantes de las distintas organizaciones de inundados de la ciudad. Desde el palco, antes de comenzar con la lectura, se reivindicó el derecho de las víctimas a defenderse de sus agresores a través de la política. “Cuando uno dice política no quiere decir una mala palabra – advirtió Claudia Albornoz -, porque la política es la única forma de modificar las cosas. Algunos corruptos inundadores usaron esa política para hacernos mal. Pero la política no es una mala palabra. Y este documento tiene un fuerte contenido político”.

En el arranque se recordó el duro aprendizaje posterior a la catástrofe de 2003. “Muchos de nosotros nos salvamos porque nos abrazaron, nos ayudaron a cuidar a nuestros hijos, nos abrigaron; nos acercaron las manos, lloraron con nosotros, nos ayudaron a buscar a nuestros familiares y nos sostuvieron para no caer: miles de gestos solidarios de todo el país y el mundo. En el refugio que cada uno pudo encontrar comprendimos brutalmente que habíamos sido inundados por la indiferencia, insensibilidad y la criminalidad de una clase política. Nuestras vidas se transformaron para siempre. El dolor iba a la par del miedo. Las marchas, las organizaciones que cada grupo creó, se fueron articulando para impulsar la lucha por la dignidad y eso nos sigue uniendo. Las políticas de Estado pusieron todo su esfuerzo en ocultar, en negar, en manipular, en políticas electorales., en negociar nada más ni nada menos que nuestras vidas”, dijo Daniel Belascuaín.

Recordó que “no fueron causas naturales las que provocaron que el río al entrara en la ciudad y quedara embolsado por un terraplén incompleto por culpa de los gobernantes y funcionarios incapaces y corruptos, fueron Ministros de Obras Públicas como Mercier, Berli, Directores de Vialidad como Tibaldo y D´Ambrosio, Intendentes como Rosatti y Álvarez y Gobernadores como Reutemann, Obeid, otra vez Reutemann y otra vez Obeid. Con toda la tropa de asesinos reciclados para manipular y seguir explotando la inundación de Santa Fe y a los inundados”.

Los palos también llegaron para el presidente Néstor Kirchner. “Cómplice del reciclaje. Rodeado de inundadores: Rosatti, ministro de Justicia, Reutemann, el senador, chofer en Alemania y premiado con la presidencia de la Comisión de Infraestructura, Vivienda y Transporte que entre otras atribuciones dictamina sobre todo lo relativo a la prevención de desbordes y ejecución de obras de defensa de inundaciones”. Y para los “inundadores profesionales con récord de inundaciones en el lomo”, en donde se mezclaron oficialistas y opositores “como Depetris, Balbarrey, Boscarol, Berli, Jonas, Fratti y muchos otros escondidos y reciclados en las cuevas de los gobiernos provinciales, municipales y nacionales y en el Enress y que nunca avisaron, al igual que Reutemann, que estaba preocupado en hacerle la campaña a Menem”.

Tampoco se salvó la Legislatura, “donde sé aprobó una ley injusta, extorsiva, arbitraria e inconstitucional” y quienes la votaron, entre los cuales denunciaron a: Domingo Pochetino, Adriana Cavutto, Juan Carlos Mercier, Edmundo Barrera, María Celia Costa, Jorge Cura, Ariel Dalla Fontana, Mario Esquivel, Danilo Kilibarda, Mario Lacava, Alberto Maguid, Federico Reutemann, Roberto Rosúa, Maria Rosa Stanoevich, Claudio Tibaldo, Ricardo Olivera, Joaquín Gramajo, Alberto Crocetti”, y muchos nombres más para la vergüenza, a los que se sumaron los funcionarios del Ente de la Reconstrucción - “monstruo perverso, tramposo y burocrático” – encabezado por Juan Carlos Forconi, Maria Lastra y Jorge Funes, y los profesionales “que vendieron por migajas su ética profesional”.

Sin justicia

Pero una de las consignas que más consenso despertó entre los participantes del acto fue la crítica a la Corte Suprema de Justicia. Cuando el documento calificó al poder judicial como, “la cosa nostra santafesina”, la plaza estalló. “Allí también se recicla, se pagan favores, se compran lealtades y por sobre todo, se emplean familiares y amigos de los poderosos: Rafael Gutiérrez, Eduardo Spuller, Maria Angélica Gastaldi, Rodolfo Falistocco y Rodolfo Vigo. ¿Que podemos esperar de esta Corte, que no sea impunidad?”.

“Los inundados hemos mantenido una dura y desigual lucha contra el poder político y judicial que sistemáticamente ha negado, ocultado y protegido a sus inundadores”. Desde la plaza y mirando hacia los Tribunales los manifestantes recuperaban el grito de “que se vayan todos”.

“Háganse cargo”

Luego de repasar las consecuencias de la inundación de 2007, el documento reclama con claridad que “el gobierno debe dar bienestar y seguridad de vida y no jodernos, ni llenarnos de mierda y mentiras. La política es para servir al pueblo y no para llenarse los bolsillos”, apuntando directamente al Partido Justicialista. “Han gobernado bajo un mismo signo político casi 23 años, háganse cargo de los últimos 16 años Reutemann-Obeid y de nuevo Reutemann-Obeid”.

“Nos han inundado de miseria privatista y negociados, vaya como ejemplo: los juguetes truchos, los medicamentos enterrados, los guardapolvo de la abuela, las computadoras de IBM. Asaltaron el estado con el canto neoliberal y regalaron el Banco Provincial, desmantelaron Vialidad Provincial y formaron el club de amigos de comunas y municipios, concesionaron cuanto pudieron con corruptos y entenados y no les tembló el pulso para reprimir y matar en el 2001 o cobijar en sus sequitos de seguridad y en la policía políticanarcodependiente a cuanto represor de su agrado anduviera por ahí”.

“Construyeron el puente Rosario-Victoria con 48 kilómetros de terraplenes, para concentrar en 11 puertos privados, que están en manos de las multinacionales cerealeras, la salida de la producción de Santa Fe y Entre Ríos, y no pudieron construir 800 metros de terraplén de defensa en el 2003 y nos sumergieron en el horror, con mas de 150 muertos”.

“Cualquiera hace cualquier cosa con tal de adecuarse a la fiebre de la soja, mientras en las ciudades y en los barrios pobres la leptospirosis y el anta-virus reaparecen con cada pequeña inundación por lluvias intensas. Sigue habiendo cientos de evacuados que no tienen donde ir, escuelas destruidas sin funcionar, niños sin poder ir a clases, enfermedades y muertes que se ocultan”, concluye, lapidario, el informe de situación.

Tampoco pasó paso desapercibo el repudiable comportamiento del ministro de Gobierno Roberto Rosua, quien minimizó la muerte por inmersión de Jorge Carnevale, en barrio San Lorenzo. “Para su mente retorcida es un alcohólico que se ahogó en 50 centímetros de agua, como si los cincuenta 50 centímetros de agua los puso la víctima para ahogarse. El ministro Rosúa jamás será recordado por su dignidad en esta plaza. En esta plaza están la dignidad y las cruces de nuestros muertos por el crimen hídrico”, señaló desde el palco Jorge Castro.

Sobre este punto se denunció que, “una cantidad aún no sabida de muertos adornan la gestión Balbarrey. O mejor dicho la “indigestión” Balbarrey. Ingeniero hídrico atornillado hace casi 20 años en las funciones municipales, devenido en político privatizador y ahora en compadrito prepotente. Echó a los voluntarios de los centros de evacuados, responsabilizó a las vecinales y a las organizaciones civiles de lo que no hizo él. Solo le falta bailar la “danza de la lluvia”, en alguno de los espectáculos que sigue montando en Santa Fe, como si aquí no pasara nada”.

Pero la crítica política no estuvo dirigida solamente al partido de gobierno. También hubo advertencias para los partidos de la oposición. “Decimos claramente que ningún candidato en este año electoral se llame a engaño y pretenda montarse en luchas que no hicieron, en marchas que no estuvieron, en declaraciones ante la justicia que omitieron o en pruebas que no aportaron”, dispara el documento, apuntando directamente a Mario Barletta, que mientras fue rector de la Universidad Nacional del Litoral, demoró tres años en aportar a la justicia los informes técnicos que utilizó para afirmar el 3 de mayo de 2003, que el gobierno de Carlos Reutemann sabía lo que iba a pasar con el río Salado.

Para finalizar, el documento reclama la derogación de la Ley provincial Nº 12183 y su reemplazo por una ley de indemnización integral. Que se investiguen los hechos posteriores a las dos inundaciones, como el desvío de donaciones, la atención en los centros de evacuados, los sobreprecios en la asistencia y las secuelas. Inhabilitar de por vida a los responsables políticos para ejercer cargos públicos y que los puestos técnicos sean concursados. Reglamentación total y cumplimiento de la Ley Nº 11 730 de uso del suelo en zonas inundables. La finalización de las obras de defensa y obras accesorias. El funcionamiento y mantenimiento de las casa-bombas, limpieza de los desagües, zanjas y reservorios. Y la elaboración de un plan de contingencia con participación de la ciudadanía.

Que se vaya la Corte

Sobre el cierre del acto, los integrantes de la Marcha de las Antorchas leyeron los nombres de los 156 muertos posteriores a la inundación de 2003. También recordaron los muertos del 2007 que el gobierno se niega a reconocer – Jorge Carnevale y Ana María Mauro – y denunciaron la protección de la justicia santafesina para los responsables de las catástrofes. Para todos ellos pidieron un minuto de silencio “para recordarlos con respeto, como se merecen”.


Luego, Graciela García señaló desde el palco que “la justicia tiene una deuda enorme con la provincia de Santa Fe”, apuntando “a los tipos que regentean Tribunales”, a quienes acusó de “trabajar para sostener la impunidad, para sostener la delincuencia, para sostener las manos que matan”.

Por estos motivos, la dirigente lanzó un pedido para los próximos gobernantes: “Que se vaya la Corte”, reiteró en varias ocasiones. “Esta es la misma Corte que encarcela a los pobres y silencia las verdades de los inundados – agregó- que silencia las verdades del 2001. Es la misma Corte llena de parientes y amigos de este poder, que lo único que ha hecho en esta provincia es daño. Vamos a los Tribunales a decirles basta de impunidad, portando nuestros cuerpos, portando nuestro corazón, y lo más importante, portando la verdad para que la escuchen y hagan lo que tienen que hacer”, concluyó.

Mientras este reclamo retumbaba en el corazón simbólico del poder santafesino y plaza comenzaba a despoblarse, un nutrido grupo de manifestantes cruzó calle San Jerónimo y se encaramó en la puerta principal de los Tribunales para colgar un cartel que reclamaba: “Justicia para los inundados de Santa Fe”.




INUNDACIONES DE SANTA FE

Documento leido en el acto del 29 de abril de 2007.
Al cumplirse un año de la inundación decíamos:
Que inundaron nuestras casas, nuestros barrios.
Que no nos previnieron, no nos alertaron, no nos avisaron y ellos LO SABÍAN.
Y ahí violentados fuimos arrojados hacia cualquier lugar. Lejos de nuestras pequeñas cosas, que quedaron bajo el agua demasiado tiempo para poder volverlas a encontrar. Nuestros pequeños mundos desaparecidos, esos que uno había armado cada minuto, cada día, con el esfuerzo de toda una vida.
Muchos de nosotros nos salvamos porque nos abrazaron, nos ayudaron a cuidar a nuestros hijos, nos abrigaron; nos acercaron las manos, lloraron con nosotros, nos ayudaron a buscar a nuestros familiares y nos sostuvieron para no caer: miles de gestos solidarios de todo el país y el mundo.
En el refugio que cada uno pudo encontrar comprendimos brutalmente que habíamos sido inundados por la indiferencia, insensibilidad y la criminalidad de una clase política.
Nuestras vidas se transformaron para siempre.
El dolor iba a la par del miedo. Las marchas, las organizaciones que cada grupo creó, se fueron articulando para impulsar la lucha por la DIGNIDAD y eso nos sigue uniendo.
Esta catástrofe evitable se convirtió en un desastre.
Las políticas de Estado pusieron todo su esfuerzo en ocultar, en negar, en manipular, en políticas electorales., en NEGOCIAR nada más ni nada menos que nuestras vidas.
YA EN EL SEGUNDO AÑO, EN EL 2005, DENUNCIÁBAMOS LAS DOS CARAS DE SANTA FE. Por un lado, una de las provincias más ricas. Millones de pesos de ganancias que bien distribuidos permitirían impulsar la industria, el trabajo, la salud, la educación, la cultura, mejorar las condiciones de todos.
Y por el otro, puentes viejos que se rompían sin mantenimiento, caminos rotos sin alcantarillas, obras de defensa contra inundaciones que provocaban inundaciones, nuevas villas miserias, barrios olvidados sin desagües, desocupación, pobreza, indigencia, planes baratos para que la gente no tenga dignidad y se muera de a poco, planes a cambio de votos.
Denunciábamos que esa inundación NO FUE NATURAL.
No fueron causas naturales las que provocaron que el río al entrar en la ciudad quedara embolsado por un terraplén incompleto por culpa de los gobernantes y funcionarios incapaces y corruptos. Ministros de Obras Públicas como Mercier, Berli, Directores de Vialidad como Tibaldo y D´Ambrosio, Intendentes como Rosatti y Alvarez y Gobernadores como Reutemann, Obeid, otra vez Reutemann y otra vez Obeid. Con toda la tropa de asesinos reciclados para manipular y seguir explotando la inundación de Santa Fe y a los inundados. ¿Y el Señor presidente? Cómplice del reciclaje. Rodeado de inundadores: Rosatti, ministro de Justicia, Reutemann, el senador, chofer en Alemania y premiado con la presidencia de la Comisión de Infraestructura, Vivienda y Transporte que entre otras atribuciones dictamina sobre todo lo relativo a la prevención de desbordes y ejecución de obras de defensa de inundaciones.
Inundaron Santa Fe, una de las pocas ciudades del mundo que tiene el privilegio de contar con récord de Ingenieros en recursos hídricos en el gobierno. Inundadores profesionales con récord de inundaciones en el lomo como Depetris, Balbarrey, Boscarol, Berli, Jonas, Fratti y muchos otros escondidos y reciclados en las cuevas de los gobiernos provinciales, municipales y nacionales y en el Enress y que nunca avisaron, al igual que Reutemann, que estaba preocupado en hacerle la campaña a Menem.
Y así van fabricando las excusas para pedir socorro a sus socios de los bancos internacionales y generan más deuda para nosotros, nuestros hijos y nuestros nietos. Naturalmente, la inundación es para ellos un BUEN NEGOCIO.
EN EL 2006, A TRES AÑOS, DESENMASCARÁBAMOS LA IMPUNIDAD DEL MODELO DE GESTIÓN DEL PODER, DESDE DONDE TODO SE RECICLA.
La Legislatura, lugar donde sé aprobó una ley injusta, extorsiva, arbitraria e inconstitucional y quienes la votaron, entre los cuales estaban:
Domingo Pochetino, Adriana Cavuto, Juan Carlos Mercier, Edmundo Barrera, María Celia Costa, Jorge Cura, Ariel Dalla Fontana, Mario Esquivel, Danilo Kilibarda, Mario Lacaba, Alberto Maguid, Federico Reutemann, Roberto Rosúa, Maria Rosa Stanoevich, Claudio Tibaldo, Ricardo Olivera, Joaquín Gramajo, Alberto Crocetti, y hay muchos nombres más para la vergüenza de esta Legislatura.
El Ente de la Reconstrucción: monstruo perverso, tramposo y burocrático: Juan Carlos Forconi, Maria Lastra, Funes, y al resto de los profesionales que vendieron por migajas su ética profesional.
El poder judicial, la “cosa nostra” santafesina, donde también se recicla, se pagan favores, se compran lealtades y por sobre todo, se emplean familiares y amigos de los poderosos:
Rafael Gutiérrez, Eduardo Spuller, Maria Angélica Gastaldi, Rodolfo Falistocco, Rodolfo Vigo.
¿Que podemos esperar de esta corte, que no sea IMPUNIDAD?
Así llegábamos a un proceso de tres años, con dos jueces, ocho meses de pericias oficiales, un fiscal inactivo, que no acusaba; y como corolario un primer fallo judicial que consagraba la impunidad, amparando al máximo responsable, el hoy senador Carlos Alberto Reutemann.
Los inundados hemos mantenido una dura y desigual lucha contra el poder político y judicial que sistemáticamente ha negado, ocultado y protegido a sus inundadores.
Mientras ellos se reciclan y candidatean, la gente de los barrios sigue muriendo
y enfermando.
Hoy a 4 años de la Inundación del 2003 y a un mes de la Inundación Segunda parte del 29 de marzo del 2007, quedarán marcado a fuego, en miles y miles de santafesinos. Los INUNDADORES Obeid – Balbarrey, INUNDADORES, delito con que han entrado para siempre en la historia santafesina, no paran de inventar un cuento tras otro.
Ayer el “NO SABIA”, “A MI NADIE ME AVISO”. Hoy descargan su incapacidad para manejar los recursos del Estado para la defensa y protección de la vida, y los recursos de la población, en una amplia área de la Provincia, con el argumento remanido de lo “IMPREVISIBLE”.Y no satisfecho con esto Nos mandan “a llorar a la Iglesia” con el cuento de “la Providencia de los cielos que no paran de llover”. Los colmillos de su cinismo, se les ven, cada vez que abren la boca.
No hay peor sordo que el que no quiere oír, y no hay peor ciego que él que no quiere ver.-
Esta vez INUNDARON casi 3.500.000 de hectáreas, mas de sesenta pueblos y ciudades, una cantidad aún no estimada de pequeños y medianos productores agrarios, agricultores, tamberos, horticultores, quinteros, productores de miel, industrias pequeñas y medianas que ven peligrar su existencia, amén de todas sus poblaciones, que nunca conocieron este flagelo.- Las perdidas materiales alcanzan unos 7.500 millones de pesos.-
En nuestra ciudad de nuevo el cordón Oeste, mas nuevas zonas del norte y el cordón costero.-
La terminación de la construcción de las Defensas del Oeste, presupone las obras complementarias, un amplio plan de desagote de la ciudad, con desagües que funcionen, con casas bombas que funcionen, con reservorios que se comporten como tal y no que devuelvan el agua hacia los barrios.- En una palabra el gobierno debe dar bienestar y seguridad de vida y no jodernos, ni llenarnos de mierda y mentiras.- La política es para servir al pueblo y no para llenarse los bolsillos.
Los INUNDADORES han demostrado una rara manera de amar al pueblo; nos viven inundando. Han demostrado una rara manera de interpretar la realidad, viven mintiendo. Nos han demostrado una rara sensibilidad por la Justicia, la viven, pariendo Impunidades.-
Han gobernado bajo un mismo signo político casi 23 años, háganse cargo los últimos 16 años Reutemann – Obeid y de nuevo Reutemann – Obeid.
Nos han inundado de miseria privatista y negociados, vaya como ejemplo: Los juguetes truchos, los medicamentos enterrados, los guardapolvo de la abuela , las computadoras de IBM, asaltaron el estado con el canto neoliberal y regalaron el Banco Provincial, desmantelaron Vialidad Provincial y formaron el club de amigos de comunas y municipios, concesionaron cuanto pudieron con corruptos y entenados y no les tembló el pulso para reprimir y matar en el 2001, o cobijar en sus sequitos de Seguridad y en la policía políticanarcodependiente de cuanto represor de su agrado anduviera por ahí.
Construyeron el puente Rosario Victoria, con 48 km de terraplenes para concentrar en 11 puertos privados que están en manos de las multinacionales cerealeras, la salida de la producción de Santa Fe y Entre Ríos y no pudieron construir 800 metros de terraplén de defensa en el 2003 y nos sumergieron en el horror, con mas de 150 muertos.
Hoy hay un caos hídrico, bajo la amenaza de volver a inundarse millones de hectáreas, sin obras de infraestructura adecuadas a un plan provincial de escurrimientos de aguas.- Cualquiera hace cualquier cosa con tal de adecuarse a la fiebre de la soja, mientras en las ciudades, en los barrios pobres, la leptospirosis y el anta-virus reaparecen y reaparecen con cada pequeña inundación por lluvias intensas; sigue habiendo cientos de evacuados que no tienen donde ir, escuelas destruidas sin funcionar, niños sin poder ir a clases, enfermedades y muertes que se ocultan.
Inventaron un plan de contingencia con banderas azules que no existen y sin participación popular, y con su creador aun de vacaciones.
Una cantidad aún no sabida de muertos adornan la gestión Balbarrey. O mejor dicho la INDIGESTIÓN BALBARREY. Ingeniero Hídrico atornillado hace casi 20 años en las funciones municipales, devenido en político privatizador y ahora en compadrito prepotente. Echó a los voluntarios de los centros de evacuados, responsabilizó a las vecinales y a las Organizaciones Civiles de lo que no hizo él. Solo le falta bailar la DANZA DE LA LLUVIA, en alguno de los espectáculos que sigue montando en Santa Fe, como si aquí no pasara nada.
Y como muestra sólo hace falta un botón, tal como el ministro de gobierno Rosúa, para él el muerto por inmersión, no es el ciudadano Carnevale. Sino que para su mente retorcida es un alcohólico que se ahogó en 50 centímetros de agua, como si los cincuenta 50 cm de agua los puso la víctima para ahogarse.- El ministro Rosúa jamás será recordado por su dignidad en esta plaza, en esta plaza están la dignidad y las cruces de nuestros muertos por el crimen hídrico.
Los más altos índices de pobreza y exclusión social son las espinas que coronan sus obra de gobierno, en una provincia que produce el 43 % de los alimentos, hay miles de niños ya condenados a vivir las secuelas de la sub-alimentación y el desamparo, sin posibilidades ni esperanzas, mientras sus hijos, se candidatean en estas elecciones, presurosos a ocupar su lugar en la dinastía política de los INUNDADORES.-
Los tres poderes del Estado Provincial son patéticos. El Ejecutivo, el legislativo y el judicial han creado el Reino del revés.
- El ejecutivo en el 2003 NO SABIA, NADIE LE AVISO, Y ASÍ EL LOLE CONVERTIDO EN LELO AL REVÉS, UNIÓ AL SALADO CON EL PARANÁ EN LA CIUDAD DE ROSARIO. Y ahora en el 2007 buscan causas divinas para explicar lo que su gestión no hace, porque, NO ES NEGOCIO HACERLES OBRAS A LOS POBRES
- El legislativo discurre su tiempo de trabajo en holgazanear, NO FORMARON UNA SOLA COMISIÓN INVESTIGADORA, como si aquí no pasara nada, APLICARON SIEMPRE LA MAYORÍA DE LA IMPUNIDAD ,pero es justo decirlo muchos de sus miembros no soportan una auditoria contable A SU HONESTIDAD.-
- Y el judicial, el poder judicial imparte justicia bajo el lema: IMPUNIDAD PARA LOS GOBERNANTES Y LOS DEMÁS QUE SE JODAN.- La ley que reina en sus cabezas es la NO CULPABILIDAD DE LOS CULPABLES porque los CULPABLES FIRMAN LOS PLIEGOS, LOS ASCIENDEN A JUECES, A CAMARISTA Y PONEN LOS PARIENTES EN LA CORTE SUPREMA PROVINCIAL.
Juran por dios y por la patria.- Pero su dios convive con sus negocios y su patria esta donde están sus impunidades.- Ayer menemistas sin pudor hoy kirchneristas sin vergüenzas, PARA JODER A LA GENTE DA IGUAL.
La democracia verdadera con justicia verdadera es la necesidad imperiosa de esta provincia.¡¡¡¡¡ ES HORA DE DECIR BASTA!!!!! …Y echar a andar; de participar, de hablar, de marchar y luchar por los legítimos reclamos de cada barrio, de cada pueblo, de cada ciudad. Y que quede claro, el peligro no está en los inundados, en los que luchan, en los piquetes. Los peligrosos son estos gobernantes.
Si le dejamos la voluntad de decidir nuestro destino ciudadano, viviremos siempre en peligro.
El gobernador Obeid nos llamó loquitos igual que los militares llamaron locas a las Madres de Plaza de Mayo. Hoy somos Miles de locos que reclamamos Justicia y Verdad.- ¡¡¡ Basta de Impunidad!!! en la provincia de Santa Fe.
Y por último, decimos claramente que ningún candidato en este año electoral se llame a engaño y pretenda montarse en luchas que no hicieron, en marchas que no estuvieron, en declaraciones ante la justicia que omitieron o en pruebas que no aportaron.
La lucha de los inundados es hoy la lucha del pueblo santafesino por más trabajo, por salud y viviendas dignas, contra el hambre y la desigualdad; por una provincia para el pueblo y no para unos pocos; por una ciudad que merezca ser vivida y protegida.
Por todo esto exigimos:
Derogación de la LEY PROVINCIAL Nº 12183.
Sanción de la LEY DE INDEMNIZACIÓN INTEGRAL.
Que se investiguen los hechos posteriores a las dos inundaciones desvío de donaciones, atención en centros de evacuados, manejo y sobreprecio de la asistencia, secuelas, entre otros.
Inhabilitar de por vida a los responsables políticos para ejercer Cargos Públicos.
Que sean CONCURSADOS los cargos públicos TÉCNICOS.
Reglamentación total y cumplimiento de la LEY Nº 11 730 DE USO DE ZONAS INUNDABLES.
La finalización de obras de defensa y obras accesorias: el funcionamiento y mantenimiento de las casa-bombas, limpieza de los desagües, zanjas y reservorios.
Elaboración de un PLAN DE CONTINGENCIA con participación de la ciudadanía.
Políticas, planes y programas de salud, que asistan en el lugar de residencia de los afectados y tendientes a solucionar las enfermedades generadas.
La incorporación de trabajadores desocupados de las Bolsas de trabajos de las organizaciones al Plan de Obras Públicas
Creación de planes de viviendas dignas y urbanización para la conformación de barrios y NO ASENTAMIENTOS, como es el caso de los afectados que fueron relocalizados en la zona Norte sin las condiciones de habitabilidad.
La creación de empleos genuinos y priorizar la educación, como instrumentos para combatir la inseguridad y acceder a los Derechos Humanos básicos
A 4 años los inundados decimos…la lucha continua.
- Juicio y castigo a los inundadores.
- Indemnización para todos los afectados.
- Confiscación de todos sus bienes.
- Justicia por nuestros muertos.

viernes, abril 27

DE OTROS INUNDADORES

Escribí esta historia allá por noviembre del año pasado. Todavía no nos habían vuelto a inundar. En otros espacios he relatado las ansias de bronce del gobernador Rodolfo Freyre. Las mismas ansias parecía tener su bisnieto, Ezequiel Martín Balbarrey. Que la historia que sólo nosotros, los ciudadanos, no aprendimos, no se repita. Ellos, la aprendieron bien, y la vienen repitiendo desde hace más de un siglo.

Cuando el Río Salado arrasó la tercera parte de esta ciudad en 2003, algunos se remitieron al recuerdo de la inundación del Paraná en 1905. Quienes han escrito sobre aquellas horas, han tenido como base lo publicado en junio y julio de ese año por el diario Nueva Época.
En primer lugar, hay que señalar que, menos disimuladamente que hoy, en los siglos XIX y XX las páginas de los diarios eran el escenario de las batallas políticas. Nacían y morían al calor de las campañas electorales. Algunos sobrevivían después de una lucha perdida con el sólo fin de, durante cuatro años, fustigar al ganador.
Nueva Época nació en 1886 para sostener al gobierno de José Gálvez. Desde allí y hasta su cierre en 1937, fue el portavoz del sector más conservador de la política santafesina. Casi siempre, entonces, fue oficialista.
Excepto los diarios exclusivamente radicales, como El Parque, o La Democracia, el resto de los periódicos que nacieron por aquellos años lo hicieron para apuntalar a otro sector de la aristocracia vernácula. Es el caso, por ejemplo, de Unión Provincial, fundado con el soporte de José Bernardo Iturraspe en 1893, cuando era candidato a la gobernación. Perdida la elección, el periódico continuó saliendo para vapulear al gobernador Luciano Leiva, ser oficialista durante el período siguiente en que su mentor llegó al sillón de López y volver a ser opositor durante el gobierno de Rodolfo Freyre hasta su cierre en noviembre de 1905.
Es en este contexto en el que vamos a leer la otra cara de las inundaciones que azotaron a la ciudad ese año.
Nueva Época se ocupó aquellos días de informar acerca de la inusitada creciente del Paraná, que llegó a su pico con 7,83 metros, señalando el agravamiento de la situación “por el hecho de que el Salado rebalsa también”, llegando a anegar el actual Parque Garay, el Hospital Italiano y el Cementerio Municipal. Publica acerca de las gestiones del gobernador ante los legisladores nacionales, a fin de conseguir subsidios por parte del presidente; de las solicitudes del intendente Manuel Irigoyen para conseguir carpas y galpones para los evacuados, entre otras cosas más.
Pero Unión Provincial, se encarga de mostrar otro costado, que inevitablemente nos trae a la memoria a nuestro pasado más reciente.
Con la exquisita pluma de Domingo Guzmán Silva, el 13 de junio se publica, si se quiere, una “chicana”, que, sin embargo, revela otro aspecto de quien es considerado uno de los prohombres de la historia santafesina.
Bajo el extenso título “La caridad por decreto. Despreciando el concurso popular. Filantropía banderiza. Acto de descortesía. Un nuevo colmo”, se le reprocha al gobernador Freyre la constitución de las comisiones encargadas de distribuir los alimentos a los afectados a través de un decreto: “Este acto de gobierno ha venido a convertir el ejercicio de la caridad en monopolio del círculo freirista (…). Ha procedido a impulsos de su idiosincrasia caciquesca y de sus odios políticos! En las comisiones no figura un solo hombre que no sea su amigo personal o político (…). Freyre es incapaz de levantarse sobre sus pasiones, incapaz de desprenderse de la creencia que el estado es él y que representa en la provincia una segunda Providencia, bastándose él solo para saberlo todo, preverlo todo, organizarlo y hacerlo todo. Para que no haya entidad alguna popular u oficial que pueda hacerle sombra con su acción caritativa al gobierno de la provincia, y para que toda la pobre gente socorrida crea que los beneficios que recibe (costeados con dineros de la nación) les debe exclusivamente a Freyre y a sus amigos, el oficialismo en una palabra, el gobernador ha prescindido de todo concurso extraño a la administración provincial (menos de los pesos y los buques de la nación) y ha nombrado comisiones que no dan un paso ni toman una resolución sin su concurso y beneplácito”. ¿Suena conocido?
Un día después, y en otra notable coincidencia, Unión Provincial señala la conveniencia de que la provisión de víveres a los evacuados se haga mediante una licitación. “Se resolvió por voluntad del Poder Ejecutivo que todos los víveres que debían adquirirse para ese objeto se comprasen directamente a una sola casa, única favorecida con tan gran pedido”, recrimina.
El destino de las numerosas donaciones recibidas por la provincia, son también objeto de atención del periódico opositor. “Hasta ahora sólo sabemos que han gastado buenos miles de pesos en auxilio para las víctimas de la inundación y esto aunque ya es mucho saber, en nuestra supina ignorancia financiera, por cierto es poca cosa, y no es todo lo que el pueblo tiene derecho a saber. Volvemos entonces a pedir un poco de luz. Con que a no hacer oídos de mercader. Cuentas claras y a no olvidarse que el pueblo, con razón o sin ella, es más desconfiado que un tuerto y no se cansa de repetir el conocido refrán criollo, muertos no hablan pero… Cuentas claras, pues, para que el pueblo no tenga derecho a concluir el pero ese, que significa todo un peral”.
Además, pasado ya el pico de la creciente y mientras las aguas se retiraban de la ciudad, el diario dirigido por Silva vuelve a la carga con la trayectoria de las donaciones. Nueva Época había reclamado a las sociedades de caridad que brinde más atención a algunos inundados. Unión Provincial le indica: “por qué no endereza su reclamo al gobierno que posee verdaderos almacenes de ropa y comestibles provenientes de la caridad pública. En manos del Sr. Freyre (por desgracia para los inundados) la caridad ha puesto una cantidad enorme de artículos… y no se explica que haya pobres gentes que esté pasando hambre y frío… mientras la Girafa (sic) esté llena de ropas y comestibles y en las arcas fiscales haya dinero destinado a este fin. Y no diga Nueva Época que esos artículos de tienda tienen otro destino y mucho menos que se han agotado”.
A la hora de buscar culpas, las analogías también son inevitables. Y aquí, debemos volver al principio de la nota: hay quienes tenazmente buscan un culpable, y otros, enfrente, que con la misma tenacidad buscan la exculpación absoluta.
Unión Provincial encuentra tres culpables para la catástrofe hídrica de 1905: los que dos siglos y medio antes habían elegido “este casi bañado para plantar los cimientos de una ciudad”, “los indios que obligaron a ello” y, finalmente, “la imprevisión de nuestras autoridades que viendo repetirse las grandes crecientes del Paraná casi periódicamente, desde el año 25 hasta el 88, no han tomado ninguna medida, defensas, terraplenamiento o desagüe y al revés –asómbrense!- se han rebajado en 40 o 60 centímetros el nivel de muchas calles para adoquinarlas. Y esto mientras hay dos oficinas que se denominan de ingenieros desde hace muchos años: una provincial y una municipal”.
Nueva Época, por su parte, culpa a la naturaleza: la creciente no tuvo ningún tipo de responsable; se debió exclusivamente a “la enorme avalancha de agua producida por las crecientes del Paraná y del Alto Paraguay”.
La historia siempre enseña, pero parece que no a los simples habitantes de la ciudad. Ha enseñado a los gobernantes a manejarse dudosamente en las tragedias, a eludir responsabilidades, y a algunos periodistas, a eximir de culpas a sus patrones.

A CUATRO AÑOS… A UN MES…

Con mucha emotividad, con mucho dolor, pero sobre todo con mucha bronca se realizan diversos actos que conmemoran los cuatro años de la inundación de 2003 y el primer mes de la de 2007. La opinión de integrantes de la Carpa acerca de la negativa de Balbarrey a ser investigado.

Esta vez no kise ir a un campo d concentración. Me kede en los techos. Kise saber como era la noche oscura d las islas d alvarez q dejo en sucesion a Balbarrey. Los perros guardianes d dichas con armas y linternas en manos cuidaban lo q con el tiempo y la humedad van a arruinar y el salitre q kedo estancado mas de 20 dias en estas islas en tu casa en la mia q hoy se devora las paredes. yo no me inunde me inundaron 2 veces d impunidad y dividieron mi ciudad tb en 2 partes xq a los negros hay q matarles la ignorancia con un colchon y mercaderia. Yo t digo esto mi dignidad no se compra. Daniel, de Arenales (SIC; mensaje de texto recibido en Fuera de Foco)

“Que este 29 se inunde de bronca la plaza”, dice uno de los afiches que convoca al acto central en conmemoración de los cuatro años y del mes de las últimas dos inundaciones de la ciudad, pero también que será un grito de justicia por los muertos, por los secuelados y por todos.

Con una “marcha de piraguas”, se inició este viernes el periplo. A las 11 horas del sábado, se inaugurará el mural de la artista plástica Ana Castro en las paredes del Club Atlético Colón. La consigna de la convocatoria es clara: “Una obra de arte es una clara ventana por donde desfila la historia de un país”.

En la jornada del domingo se comenzarán a dar cita los vecinos de la ciudad en la plaza 25 de Mayo, durante la mañana, para que en una radio abierta y en una obra de teatro se expresen las vivencias de las víctimas.

A las 15, se reunirán en la Municipalidad, para dar inicio al repudio, empezando con la “Gestión Balbarrey”, para luego marchar hacia la plaza, cuando alrededor de las 16 horas comience el acto central, recordando a los muertos y dando lectura a un documento consensuado por más de cincuenta organizaciones de vecinos inundados.

“Vergüenza”

Una de las integrantes de la Carpa Negra de los Inundados, fue consultada por Fuera de Foco acerca de la negativa del intendente Ezequiel Martín Balbarrey a ser investigado. Claudia Albornoz, de Barrio Chalet, respondió: “A nosotros nos da mucha vergüenza tener un intendente que no resista una investigación; si no tiene nada que ocultar, tendría que dar cuentas a esta comisión investigadora. Entendemos que tenemos que saber, todos los santafesinos, qué pasó con la ayuda, con los centros de evacuados, con las bombas. Tenemos que saber. Como ciudadanos nos cabe que nos cuenten qué pasó en esos momentos de crisis y por qué las obras no estaban hechas, así que me da mucha vergüenza tener un intendente que no resista una comisión investigadora”.

lunes, abril 23

IAPOS Y PAMI NO ENTREGARÁN EL SUBSIDIO DE $300 PARA INUNDADOS

Los afiliados a las obras sociales sindicales de Santa Fe y Entre Ríos podrán tramitar una ayuda financiera para paliar los efectos de las recientes inundaciones. El beneficio se financia con el Fondo Solidario de Redistribución que maneja la Administración de Programas Especiales, dependiente del Ministerio de Salud de la Nación. No están comprendidos los afiliados del IAPOS y el PAMI.

Se publicó en el Boletín Oficial de la Nación, la Resolución N° 9620/07 de la Administración de Programas Especiales, que establece un subsidio de hasta $ 300 para paliar la situación de catástrofe, padecida por los afiliados de las obras sociales sindicales de las provincias de Santa Fe y Entre Ríos que hayan sido afectados por las recientes inundaciones.

Para instrumentar el beneficio las obras sociales deberán requerir el apoyo económico de la APE presentando en los próximos 90 días un padrón con sus afiliados afectados.

“A los efectos de acreditar la existencia de población beneficiaria damnificada en las zonas afectadas, los Agentes del Seguro de Salud deberán presentar el padrón de beneficiarios afectados debidamente conformado por el Presidente de la Obra Social o el Representante Legal de la misma y por el médico auditor, revistiendo el mismo el carácter de Declaración Jurada”, dice el Artículo 3º de la norma.

Por su parte, cada beneficiario o su grupo familiar, deberá presentar en la obra social respectiva, una exposición civil efectuada ante la autoridad policial, la Prefectura Naval, el Ejército Argentino, Defensa Civil o constancia de evacuación expedida por autoridad competente.

El subsidio puede instrumentarse mediante la adquisición insumos provistos o la entrega de dinero en efectivo. En ambos casos los beneficiarios deberán realizar una rendición de cuentas de la ayuda recibida. El alcance de esta medida queda sujeto a las disponibilidades presupuestarias del organismo.

Este mecanismo de apoyo financiero beneficia únicamente a los afiliados a las obras sociales sindicales. No alcanza a los afiliados del IAPOS y el PAMI. Consultado por Fuera de Foco, el director de la obra social provincial, Eduardo Piaggio, explicó que el organismo “no aporta al Fondo Solidario de Redistribución y por la tanto no puede recibir sus beneficios”. En el mismo sentido se manifestaron directivos del PAMI local.

Ahora resta conocer como se instrumentará el beneficio en nuestra zona y a cuantas personas alcanzará. De acuerdo a la Resolución Nº 9620/07 la documentación necesaria para solicitar el subsidio ya se encuentra disponible en las oficinas de las obras sociales. Solo queda esperar que los dirigentes sindicales estén a la altura de los problemas de sus afiliados y no traten de sacar ventajas u obstaculizar la llegada de la ayuda.

MORIRSE POR INUNDADO

El Ministerio de Salud de Santa Fe asegura que 90.000 personas recibieron tratamiento contra la leptospirosis en distintas zonas inundadas de la provincia. Hasta ahora se reportaron más de 400 casos sospechosos y cinco muertes pueden ser atribuidas a esta enfermedad. Los funcionarios aseguran que se encuentran en estado de alerta. El caso de uno de los fallecidos en nuestra ciudad desmiente la eficacia de estas prevenciones.

El Ministerio de Salud de la provincia informó recientemente que desde el inicio de la emergencia pluvial se administraron 116.168 comprimidos de Doxiciclina, destinados a la prevención de la leptospirosis en las ciudades de Santa Fe, Santo Tomé, Recreo, Rosario, Granadero Baigorria e Ibarlucea, llegando de este modo a casi 90.000 personas, entre niños y adultos.Según las autoridades sanitarias, la administración y distribución del medicamento alcanzó a todas las personas alojadas en los Centros de Evacuados y en forma domiciliaria, en lugares como barrio Centenario, Chalet y San Lorenzo, donde cientos de personas permanecieron en sus viviendas durante la inundación.


Siguiendo el informe oficial, luego de esta etapa los comprimidos se distribuyeron desde todos los Centros de Salud a la población afectada y en operativos casa por casa en las zonas más críticas, como los barrios Santa Rosa de Lima, 12 de Octubre, Villa del Parque, Barranquitas, Altos de Noguera, Pompeya, Yapeyú, San Agustín, Cabaña Leiva y Parque Garay.

La amplitud del operativo de prevención informado contrasta con las dificultades de muchas familias para acceder a la quimioprofilaxis en los efectores públicos de salud y la cantidad de medicamentos entregados es notoriamente inferior a la población inundada sometida a una situación de riesgo.

Por ello, más allá de las justificaciones, en el Ministerio de Salud debieron admitir su preocupación por el desarrollo de la enfermedad. "Hay una alerta nacional porque la leptospirosis se está presentando de una manera distinta a la que se presentaba hasta ahora, con una gravedad bastante más frecuente que antes y un poco más inusitada", dijo Sergio Arias, director provincial de Promoción y Protección de la Salud. El funcionario reveló que hubo "seis muertos con síntomas compatibles con la leptospirosis. Uno está como probable y los otros continúan como sospechosos".

Por su parte, el director provincial de Epidemiología, Nicolás Mocarbel, agregó sobre estos casos que “buena parte de ellos han tenido como factor común o interviniente el hecho de estar en las áreas que han sido afectadas. Algunos ya fueron descartados directamente porque se encontró que tenían otra patología que causó la muerte y otros siguen siendo investigados".

"Estamos buscando los casos en los que la causa de muerte pudiera ser atribuible a patologías infecciosas. Cuando vemos que puede haber sido leptospirosis, pedimos las historias clínicas en el lugar donde estuvo internado y, entre otras cosas, chequeamos la ubicación del domicilio para ver si estuvo inundado, de modo de tratar de aproximarnos a la causa de muerte", afirmó Mocarbel al diario El Litoral.

La preocupación oficial se apoya en la mayor virulencia que está mostrando la enfermedad. "Por eso hemos empezado a abrir el paraguas y tanto nos preocupa que hemos obligados a los centros de atención a notificar todos los casos que presenten cuadros febriles agudos para analizarlos", explicó el funcionario.

Debe tenerse en cuenta, que todos los años en la provincia de Santa Fe se reportan entre 70 y 80 casos de leptospirosis, la mayoría de ellos declarados en otoño. Exceptuando el año 2003, cuando luego de la inundación del río Salado, se denunciaron 968 casos sospechosos, de los cuales, 409 casos fueron confirmados y 4 tuvieron un desarrollo grave, aunque sin fallecidos.

Otra historia

El informe estadístico de defunción de Hugo Muñoz, confeccionado por una médica del Hospital Sayago, dice respecto a la causa de muerte: “Insuficiencia respiratoria. Leptospirosis”. El hombre vivía en barrio San José y pasó varias semanas con el agua dentro de su casa. Durmió arriba de una mesa por temor a los robos, pero no pudo evitar las heridas en sus piernas provocadas por las sanguijuelas. Cuando sintió las primeras molestias de la enfermedad que acabaría con su viva concurrió al Hospital Iturraspe. Allí recibió un diagnóstico equivocado que retrasaría fatalmente el tratamiento.

A partir de entonces, el derrotero de Hugo Muñoz hasta el momento de su muerte desmiente buena parte del discurso oficial sobre la leptospirosis.


El hombre vivía solo pero estaba muy ligado a su familia. Como sus hermanos, siempre trabajó como carnicero, y en ellos se apoyó cuando cayó enfermo. Una de sus cuñadas se llama Alba, y según relató al programa Fuera de Foco, acompañó al hermano de su marido durante su internación

“La primera consulta la hizo en el hospital Iturraspe – recuerda Alba - fue un domingo. Estaba con fiebre y dolores de cabeza. Le dieron ibuprofeno y lo mandaron a la casa. Le dijeron que era infección intestinal y no le hicieron análisis ni nada. El miércoles se vuelve a internar en el hospital Sayago con diarrea, fiebre alta, vómitos y dolores musculares. Estuvo miércoles y jueves, y el viernes cuando fuimos a visitarlo estaba en la morgue”.

La mujer les reprocha a los médicos que atendieron a Hugo la falta de información. “En ningún momento nos dijeron que era leptospirosis. Nos enteramos que era eso cuando nos entregan el acta de defunción. Habíamos preguntado pero nunca nos dijeron que era eso”.

En la casa familiar de barrio Nueva Pompeya, donde nos recibe Alba junto a los hermanos del fallecido, el sentimiento dominante es la tristeza y la indignación. Perdieron un ser querido y sospechan que no recibió toda la atención necesaria. Ellos mismos se sienten desprotegidos por la escasa respuesta oficial.

“El estaba internado en una habitación común con otra persona, pasábamos en la visita sin problemas, nadie nos dijo que nos teníamos que cuidar, tomar un remedio o que nos podíamos contagiar. Nadie nos dijo nada”, lamenta Alba.

“Solo un médico nos dijo que era un virus que le había atacado todos los órganos y que teníamos que tomar remedios”, recordó.

- ¿El hospital les suministra el medicamento que el médico les recomienda?

- No, no había. Lo tuvimos que comprar. Un primo por medio de su obra social los compró para todos, porque éramos mucho los que estuvimos con el.

Hugo alquilaba hace un año una casa en barrio San José. Como en gran parte de la zona norte de la ciudad padeció inundaciones reiteradas desde las lluvias del mes de diciembre. Toda su ropa se mojó, lo mismo que los muebles y papeles personales. “Tuvimos que quemar y tirar todo porque no servía nada”, dijo Alba.

Antes de buscar ayuda en los hospitales, Hugo padeció la misma situación que miles de santafesinos. “El estuvo todo el tiempo en el agua. El mes que estuvo con agua se quedó en su casa por miedo a que le robaran. Dormía en la mesa de cocina con un colchón arriba”, recordó su cuñada.

Ahora la familia tiene como única explicación un certificado de defunción y están buscando consejo legal. Dándole voz al dolor de la familia, Alba está convencida que la muerte de Hugo pudo evitarse. “Yo creo que hay muchas cosas raras que los médicos a lo mejor no nos dijeron. Tendrían que habernos dado una explicación de lo que pasó. Nos quedamos con la duda. Nadie nos dijo de que se murió, son puros papeles. Queremos saber que fue lo que pasó”, reclama.

CUANDO LA BRONCA NO SECA

Rossana, de barrio San Lorenzo -ubicado al oeste de la ciudad de Santa Fe- en la siesta del 28 de marzo de 2007 expresó: “Estamos más o menos, entró mucha agua adentro y se mojaron las zapatillas de los chicos; hasta el ropero se mojó. Por ahora estamos en mi casa”. El 29 de marzo, escapando, llegó a un Centro de Evacuados ubicado muy lejos de su barrio, “en la otra punta de la ciudad”, más cerca del río Paraná que del río Salado, más cerca del este que del oeste, pero siempre rodeada de agua. Una vez más sintió el desarraigo, una especie de exilio irreparable…inentendible, algo a lo que no puede ponerle palabras, aunque sabe que son muchos los responsables.

Por Mariana Rabaini

Después de transitar de Centro en Centro: de estación de ferrocarril a escuelas, de predios oficiales a clubes, de iglesias a galpones (que estaban desbordados por personas que buscaban -como ella- un lugar en medio de tanto desorden, un techo en medio de tanta desorganización), un colectivo urbano -que no se sabe cómo los levantó- los depositó allá lejos, muy lejos…encomendándolos una vez más al olvido.


Allí estuvieron hasta el 4 de abril, como despojos… al principio solo con la ropa que tenían puesta -que estaba empapada-, durmiendo en el piso sobre bolsas que habían usado como pilotos improvisados para refugiarse del diluvio; comiendo a las 3 de la mañana y tomando un desayuno precario a las 12 del mediodía. Después contaron con algunas cosas más -donadas por la gente-, pero soportando una convivencia colectiva y conflictiva con muchos desconocidos: sin intimidad, sin identidad, con una tristeza inconmensurable, con preocupación y demasiada incertidumbre.
Ese mismo 4 de abril Rossana y su marido -que se había quedado en el techo de la casa para controlar cuánto bajaba el agua (tomando su cuerpo como medida incontrastable para controlar el descenso), decidieron retornar a su vivienda con chicos y bolas a cuesta, porque el sol de esa tarde a todos los santafesinos les dio un respiro, una señal de augurio, una alegría.

Pero a las 18 una nueva lluvia torrencial de 2 horas opaco y ensució tanto trabajo, apagó toda la fuerza que se había vivido.

Cuando a Rossana le preguntaron porqué había vuelto a su barrio, a pesar de que sabía que no era conveniente porque la basura, el desborde de los pozos negros y los animales muertos eran los protagonistas del escenario y posibilitaban el contagio de enfermedades, ella dijo solamente (y después de un suspiro): “porque quería estar en mi casa, por ahora estamos bien… porque estamos en mi casa”.

Todas son historias, tan representativas como preocupantes. Todos tenemos a alguien bajo agua, todos conocemos a algún afectado, todos queremos hacer algo porque todos estamos afectados de formas diferentes. Todos sentimos una indignación enorme y terrible por lo que nos pasó tanto en el 2003 como en el 2007: con el agua que entró por donde nunca tendría que haber entrado y con la que no puede ni tiene por donde salir y se va pudriendo adentro de la ciudad. Pero más indignados estamos con los responsables.

A su vez, la primera premisa de la semana fue “la vuelta a la normalidad” que pretendieron imponer en Santa Fe. Mientras muchísimas escuelas estaban inundadas, otras conteniendo a los evacuados, mientras miles y miles de niños estaban con sus casas bajo agua al igual que cientos de docentes santafesinos, desde el Ministerio de Educación de la Provincia se exigió que las escuelas comenzaran las clases, que los guardapolvos volvieran a las aulas como si nada, como un “sálvese quien pueda”: el que puede llegar que llegue y el que no, de todas maneras ya está condenado, una vez más por la injusticia y el olvido.

En la calle, “la normalidad” también fue visible, el transitar parecía el de una cotidianeidad conocida, como si “nada hubiera pasado”: bancos, autos, la vuelta al trabajo, la “cordialidad” de todos los días. Otra vez el “sálvese quien pueda”. Mientras tanto los centros de evacuados no tienen comida ni elementos de limpieza y en ellos, los punteros políticos expulsan (en algunos casos armados) a los ciudadanos voluntarios que sin tener ninguna vinculación político-partidaria trabajaron días y noches, se hicieron cargo de lo que le correspondía a otro. A esos voluntarios los echaron para que no vean, para que no conozcan qué hacen con las donaciones y lo que tiene que llegarle a los inundados. Los echaron porque esos voluntarios -muchos de ellos estudiantes y profesionales- “saben hacer las cosas bien”.

Mientras “la normalidad” del centro ocurría en los boliches que ardían, con los cafés a pleno -tanto el fin de semana como los días “laborables” y los feriados en los que varios aprovecharon para “tomar un descanso”-, los nuevamente inundados de los márgenes, que no son solo el oeste, sino también del norte, del sur y del este de Santa Fe también, volvieron a limpiar sus viviendas porque el agua estaba bajando y un sol con alivio sugería el cambio de tiempo; hasta que a las 18 una lluvia torrencial opacó, mojó y volvió a pintar las calles con imágenes tan conocidas, con la tristeza y la bronca que desde hace 4 años caracteriza a Santa Fe.

Esa “vuelta a la normalidad” y ese “sálvense quien pueda” no son más que mensajes incorrectos de lo que está pasando en las calles y en la vida santafesina, no son más que mensajes que distorsionan la realidad. Con el mandato de “volver a la normalidad” se está presionando a los afectados, desalojándolos en muchísimos casos de los centros de evacuados, desmintiendo que hay mucha gente viviendo en los techos de su casa para resguardar sus pertenencias y que otros tantos están autoevacuados valiéndose de sus pocos e inclusos nulos recursos.

La distorsión de la realidad se da cuando el mandato oficial plantea que hay que resolver en plena emergencia situaciones generadas por la negligencia, irresponsabilidad y desidia del gobierno; lo que profundiza la fractura del tejido social y enfrenta al pueblo entre sí, por ejemplo cuando se criminaliza a los vecinos que cortan la calle, vecinos que optan por esa modalidad porque es la única posibilidad que tienen para que se escuchen sus reclamos, porque sienten que así pueden -aunque sea una vez- dejar de ser “invisibles”.

Y si el Estado no somos todos… (?)

El jueves Santo a la tarde, el gobernador de la Provincia de Santa Fe, Jorge Obeid, de manera extraordinaria, les exigió a los Senadores y Diputados que se reunieran en la legislatura para aprobar un proyecto de ley. Una ley que no es más que la concesión de un “cheque en blanco” y el otorgamiento de “absolutas facultades” para que el Poder Ejecutivo decida obras y acciones para los inundados sin explicitar qué obras ni cuándo. La sospecha y la preocupación más grande es la de revivir algo que ya pasó en Santa Fe y es que el dinero que estaba destinado a los barrios inundados fue a parar a la obra de “la prestigiosa Avenida Alem”, que justamente es uno de los ingresos a la ciudad y lugares más transitados de la ciudad.

Es necesario aclarar que los discursos de gran parte de la oposición fueron más que precisos y contundentes sobre el tema, aunque las manos inertes que se levantaron como por acto reflejo para aprobar la ley fueron las del PJ, que son la mayoría, ya que estaban apurados más que otras veces porque simultáneamente se realizaba el cierre de listas para las elecciones 2007.
Pero además “esa ley resulta absolutamente anticonstitucional porque viola las garantías básicas del derecho propiedad de los habitantes de Santa Fe (artículo 17 de la Constitución Nacional).

Pretende introducir las confiscaciones que hace más de 160 años eran prohibidas en la Argentina. Se dice que quedan sujetos a expropiaciones todos los inmuebles de 12 departamentos de la provincia. (…) ese artículo afectaría la nulidad insalvable a la ley y habilitaría una industria del juicio cuyos costos estarían a cargo de la ciudadanía”, según se argumentó en un documento del Comité de Solidaridad y Justicia (que integran numerosas instituciones, organizaciones sociales y ciudadanos independientes) que fue ingresado a la Legislatura como un examen crítico al Proyecto de Ley sobre Facultades Extraordinarias.
Por lo tanto, los santafesinos sentimos que estamos viviendo en una especie de reino o en tiempos de emperadores, donde una persona tiene el derecho de decidir sobre las tierras y las necesidades de todos. Muchas veces, estos días, se escuchó hablar de la ausencia del Estado, pero sería interesante pensar si lo cierto no es que el Estado realmente no faltó sino que estuvo más que presente con una política muy clara de desprotección, de no contención y de abandono.
Según lo que aprendimos, la teoría política depende del Estado y la práctica de los Gobiernos. En Santa Fe, hace casi 25 años que el gobierno es del mismo signo político y en Semana Santa 2007 quedó demostrado –una vez más- en las Cámaras de Diputados y Senadores. Pero también es necesario replantearnos la premisa que dice que “el Estado somos todos” porque es una mentira más en medio de tanto caos que estamos viviendo ya que la mayor parte de la población está marginada de sus derechos, vive bajo la línea de pobreza y convive con la imprevisión y la desinformación, convive con la desesperación de no saber “cuándo se va a inundar” y cuándo no, convive con la realidad de no ser Estado.
El miércoles 5 de abril se confirmó la primera muerte por inmersión ocurrida durante la inundación de 2007 en el barrio San Lorenzo de la ciudad de Santa Fe, el que falleció ahogado fue un hombre de unos cincuenta años llamado Jorge Carnevale (mientras tanto, responsables de la Municipalidad argumentaban que “el Plan de Contingencia” no había fallado porque no tenían que lamentarse pérdidas de vidas). Horas después en Neuquén, durante la represión en una protesta de maestros -ordenada por el gobernador de esa provincia, Jorge Sobisch-, murió el docente Carlos Fuentealba quien recibió un disparo de una granada de gas lacrimógeno mientras se manifestaba con sus colegas. Esto, lo que evidencia una vez más es qué tipos de gobiernos tenemos, gobiernos que matan, gobiernos que coartan, gobiernos llenos de impunidad, gobernantes que nos están haciendo muy mal.
Pasaron casi cuatro años de la inundación del 2003 en Santa Fe. Exactamente se cumplían 47 meses del ingreso del Salado, 47 meses de aquel tremendo 29 de abril cuando la ciudad de Santa Fe, otras tantas localidades y muchos campos se inundaron otra vez, pero ahora en marzo de 2007. Y la herida se sigue abriendo, la retraumatización es la muestra más clara de ese “nos pasó dos veces lo mismo”. Tristeza, miedos y desolación, secuelas en la salud y síntomas claros tanto en lo físico como en lo mental son la evidencia más preocupante en este pedacito de Argentina.

En los barrios inundados se escuchan muchas cosas. Ana dice que “lo peor es ver como tu vida se va con el agua”; Pedro, desde una vía observa su casa y expresa “mira los camalotes que hay, vivimos en el río”; Blanca piensa que el agua “no se va a llevar a otro de sus hijos como le pasó en el 2003”; Juana siente que tuvo que salir tan rápido de su vivienda que ni siquiera pudo llevarse el cepillo de dientes; y Luis con mucha ironía colgó un cartel enorme en la puerta de la Municipalidad (según él parafraseando a varios pensadores y politólogos locales) que dice: “Viva Semana Santa en Santa Fe, pero no recorra las 7 iglesias, esta vez recorra los 7 centros de evacuados más populares. Viva el turismo litoraleño en Santa Fe, contrate ya su servicio de turismo aventura por los barrios santafesinos inundados que incluye botas, piloto, paraguas y ríos y ríos de indignación”.

Mariana Rabaini - Comunicadora Social - rabaini@arnet.com.ar
Publicado en el último número de la revista Telaraña de la ciudad de Paraná.

domingo, abril 22

Y NOS SEGUIMOS INUNDANDO

En las últimas semanas, muchas de nuestras ciudades sufrieron graves inundaciones. A quienes administran esas ciudades, les suele resultar más fácil hablar de "catástrofes naturales", para eludir su responsabilidad en la construcción de esas catástrofes. No está de más repetir, una y otra vez, que las catástrofes naturales no existen. El desastre es la expresión social de un fenómeno natural.

Por Antonio Elio Brailovsky

Han sido décadas de irresponsabilidad las que llevaron a crear las condiciones para que cientos de miles de personas habitaran en terrenos inadecuados para vivienda. Esta situación está agravándose rápidamente porque el cambio climático hace que cada vez llueva más en las zonas húmedas. Para peor, la mayor parte de nuestros decisores políticos no tiene la menor idea de las profundas implicancias de este fenómeno sobre nuestra vida cotidiana, y no les interesa conocerlas.

Como siempre, para entender algo necesitamos saber su historia.

Con el correr de los años, las ciudades fueron creciendo y, en muchos casos, lo hicieron sobre sus valles de inundación. En definitiva, eran zonas próximas, fáciles de ocupar y aún vacías. A veces eran tierras públicas que podían ser ocupadas gratuitamente por migrantes que se hacían una casa precaria, con los materiales que encontraban a mano. Otras, eran tierras baratas que fueron loteadas por empresas inescrupulosas, toleradas por el poder público. En ocasiones, los propios gobiernos construyeron barrios de viviendas populares sobre tierras baratas, sujetas a crecidas.

La urbanización de áreas inundables incluye historias de muy fuerte corrupción política y administrativa, ya que alguien tuvo que permitir el loteo de terrenos inadecuados para el uso urbano.

Son, entonces, dos fenómenos paralelos que confluyen para asentar población en áreas inundables. Por una parte, los valles de inundación de los arroyos son la ubicación previsible de las villas miseria, las favelas, callampas o cantegriles de todo el continente. Simplemente, sus habitantes no tienen el acceso económico a tierras mejores. Pueden ser los amplios valles de inundación de los arroyos del Gran Buenos Aires, que a veces tienen una pendiente tan escasa que se requiere un ojo entrenado para detectar sus límites. O las zonas próximas al río Mapocho, en Santiago de Chile, o las profundas correderas que llevan al Guayre, en Caracas.

A partir de 1930, el proceso industrial acelera la urbanización vertiginosa y obliga a utilizar todos los espacios disponibles. Esto hace cada vez más fuerte la presión social y económica para ocupar los terrenos bajos. Buenos Aires debe crecer, sin que importe cómo ni dónde lo haga.

Una vez ocupadas las áreas inundables, se comienzan a pensar obras para tratar de paliar las consecuencias de esa ocupación. Es decir, que primero se hace el negocio inmobiliario con tierras inadecuadas y después se hace el negocio de la obra pública que tal vez logre corregir un problema que nunca debió haber existido.

A nosotros nos resultan importantes estos datos como reflejo de una sociedad que necesita ocupar todas las tierras posibles y que necesita creer en su capacidad ilimitada para dominar los fenómenos naturales.

Por eso, después de cada obra de atenuación de crecidas se anuncia que se ha logrado "la solución definitiva".

Pero lo sugestivo es que no son sólo los pobres los que se inundan.

El descenso de las ciudades hacia los valles de inundación de ríos y arroyos es una parte muy importante de su proceso de expansión y no fue tenida en cuenta en todas sus implicancias. Basta con ver en los diarios de este período las fotos de las inundaciones urbanas o ver también las fotografías de inundaciones actuales, que afectan viviendas construidas en este período. En algunos casos, se trata, previsiblemente, de viviendas autoconstruidas por pobladores marginales.Pero con mucha frecuencia nos encontramos con obras hechas por profesionales de la arquitectura y el urbanismo emplazadas en áreas inundables. Lo que nos lleva a pensar en términos de un cierto estilo de formación profesional que desestima todo lo que no puede incorporarse al tablero de dibujo. Precisamente, el ambiente (o, en este caso, los ritmos de la naturaleza) es aquello que cae fuera del tablero, pero debería caer adentro del proyecto.

"AGUA, VIENTO Y SILENCIO"

El ambientalista Antonio Elio Brailovsky propone la lectura de un texto poco conocido del escritor y periodista Roberto Arlt, cuando este recorrió en un carro las calles de la Boca durante la inundación del 15 de abril de 1940, poco después de realizarse obras que "habían solucionado completamente el problema". Los datos periodísticos de la época muestran amplias zonas de la ciudad debajo del agua. Tampoco hubo una adecuada previsión al decidir dónde se construía una obra de envergadura, como lo es la destilería de YPF en La Plata, que quedó completamente inundada. Agreguemos que en las calles de Palermo, Belgrano, Núñez y Saavedra la altura del agua alcanzó los dos metros y que esa catástrofe costó por lo menos 24 muertes que un planeamiento urbano más sensato hubiera evitado.

"AGUA, VIENTO Y SILENCIO"

-A cuarenta, ida y vuelta, hasta el puente. A cuarenta, ida y vuelta.

En Almirante Brown y Brasil subimos a una chata. Son las 5 de la tarde.

La oscuridad rayada de agua lenta amenaza más aguaceros. Entre las tablas de la chata se aprieta una multitud oscura. Avanzamos lentamente.

La Boca se ha transformado en una ciudad muerta y gris.

Hileras de fachadas desiertas de gente, con ventanas inciertas, con balcones vacíos, con puertas de comercio en cuyos tableros el agua mansa ondula muescas aceitosas.

-Vea el agua adentro de ese negocio.

Una mano señala una vidriera a través de cuyo cristal una sábana azulada se extiende quieta de muro a muro. Luego silencio. Vacío.

Unicamente el viento que sacude el follaje. De tanto en tanto un hombre con un pantalón arrollado en los muslos, un bulto entre los brazos, cruza fantasmal la sábana de agua.
En las calles transversales a Almirante Brown, la superficie de agua llega hasta los apoyamanos de las hileras de las ventanas.

Ni una sola luz tras de los vidrios. Todas las puertas cerradas, como si la ciudad hubiera sido sorprendida por el terror. Hay callejones cavernosos, abismales, oscuramente nítidos sobre su inmóvil calzada de cristal. En algunos cruces de calle, bultos rectangulares de carruajes abandonados.

-Hasta aquí llegaba el agua esta mañana.

Una mano señala en la oscuridad una raya fangosa tendida horizontalmente en la capota de un coche. La chata avanza siempre, lenta, arrastrada por sus cadeneros. Sobre la chata hay quien comenta:

-Hace veinte años que vivo en la Boca. Nunca se vio nada igual.
De pronto un rayo de luna sobre las aguas. Es el haz de luz plateada de una linterna sorda. La luna se esconde detrás de un grueso biombo de nubes.

Garúa.

Pero lo espantable es el silencio pesante entre fachada y fachada.

La oscuridad detrás de todos los ventanales. La falta de gente que grite o se queje. Silencio, silencio, silencio. Como en la atmósfera gris de una pesadilla. En la calle Ayala un bote cruza silencioso hacia el interior de la ciudad abandonada. Su barquero parece Caronte, el de la barca infernal.

Alguien dice bajo el capuchón de su impermeable:

-Esta mañana, en Nueva Pompeya, la correntada casi arrastra dos ataúdes con los muertos adentro.

Por fin llegamos al puente de Almirante Brown. Junto a una columna de alumbrado una garita tumbada. El agua de la calle rueda en el río oscuro, hacia el puente abanonado. Los ojos de buey de una nave solitaria, únicamente iluminada en aquella atmósfera de pesadilla gris llegan hasta el nivel del espejo de agua. Junto a la entrada del puente un ómnibus abandonado con los cristales rotos.

En la chata alguien pregunta:

-¿Y la gente? ¿Dónde está la gente?

Otro responde:

-Se han escapado a Buenos Aires, Con los valores que tenían.

Otra voz:

-También se han refugiado en los segundos pisos.

Miramos hacia las balconadas de los segundos pisos. Nada. Nadie.

Oscuridad, silencio, murmullo suave de viento en los ramojos, un espejo de agua quieta y negra abajo, detenida en los tableros de los comercios. De tanto en tanto un hombre con los pantalones arrollados en los muslos entra en una calle donde todavía hay la altura de un metro de agua.

Un pasajero del carro le explica a otro:

-Los que se han ido han dejado las puertas cerradas para que la correntada no les lleve los muebles y las ropas a la calle.

Uno se imagina el zangoloteo siniestro entre las cuatro paredes. Los muebles descolados, la catástrofe que ha rodado sobre la cabeza de esta pobre gente.

Lentamente, la chata emprende el regreso. Todos mirando la sábana de agua piensan en el castigo desplomado sobre esa población evadida, cuyas fachadas de balcones sin luz, de postigos cerrados, de zaguanes cavernosos, dan testimonio de la tremenda desgracia que los dispersara.

Comienza a lloviznar otra vez.


Autor: Roberto Arlt.
Publicado en Diario El Mundo, 16 de abril de 1940.