viernes, febrero 2

POLICÍA DE BRAZOS CAÍDOS

El no reconocido gremio policial asegura que el crecimiento del delito en el mes de enero se debe a que los trabajadores de la fuerza decidieron no cumplir con las órdenes del Jefe de Policía de la provincia por su escasa ascendencia. Miguel Zalazar aseguró que si ven a un asaltante huyendo, los agentes creen que están haciendo una prueba atlética. Afirmó que están en condiciones de generar climas que desemboquen en la salida de un jefe y que la política de seguridad la diseña “la redacción de un diario”.

Enero estuvo marcado por el aumento de los delitos en la ciudad. Las lecturas sobre los hechos provienen de diversos sectores, al que ahora se suma el de los propios agentes policiales a través de APROPOL.

En una entrevista con Fuera de Foco, Miguel Zalazar señaló que la agrupación realizó una encuesta entre los agentes de la ciudad de Santa Fe, a modo de mirada interna sobre ese crecimiento. “Nosotros pretendemos encontrar una explicación independientemente de las respuestas que siempre se dan, que tienen que ver con cuestiones sociales, hacia adentro, cuál podía ser la razón, y la mayoría de los policías consultados nos dijeron que no hay armonía ni interés en responder al actual jefe de policía”.

Las antiguas sospechas acerca del patrimonio familiar de Jorge Pallavidini y sus actuaciones personales hacia sus subordinados provocan, según el dirigente, que “el personal que está en la calle no intente responder en un ciento por ciento a la tarea de prevención del delito”.

- ¿No es un poco fuerte, y peligroso esto?

- Obviamente. Pero nadie puede obligarlo a otro a hacer lo que no quiere; por imperio de la ley debemos reprimir el delito, pero todos sabemos que cualquier persona puede tardar 30 segundos en llegar al lugar de los hechos o puede tardar media hora…

- ¿En qué se traduce esto?

- Creo que la cantidad de delitos tiene que ver con la falta de interés; el empleado patrulla dentro de los móviles y prácticamente tiene que colisionar con el delincuente que está perpetrando el asalto. Si pasa corriendo por la vereda una persona pueden pasar dos cosas: puede advertir que es un ladrón o puede decir que está haciendo una tarea atlética. Hoy podemos decir que si un policía ve que está corriendo cree que está haciendo una tarea atlética. No sé si soy claro.

- Si se llama a la policía y se advierte que se está viendo el intento de ingreso a un domicilio…

- Se le dice que llame al comando, que ya vamos… a veces también es cierto que el móvil está roto.

- Esto significa directamente ponerse fuera del reglamento.

-Exactamente. Pero ningún empleado lo va a decir, es muy difícil de probar, pero esto tiene que ver con una conducción que no responde. Se reúnen dos cuestiones: las malas políticas de seguridad, donde el empleado tiene malas condiciones y la otra está en la persona que conduce. Alguien que me hace daño, que me maltrata o que me manda a hacer cosas que me van a perjudicar, evidentemente no respondo.

- ¿Esto forma parte de la acción gremial de APROPOL?

- Nosotros les venimos diciendo a los empleados permanentemente es: no conduzcan los móviles si no tiene en su poder la póliza de seguro, y la policía no la tiene. No conduzca si no tiene el carnet, por más que el jefe se lo ordene. Si los empleados empiezan a hacer un análisis de los perjuicios que les trae no cumplir una orden y sí estar conforme a la ley… Claramente, la mayor parte de la policía está en infracción o en incumplimiento de sus deberes de funcionario público, lo que no es fácil de probar, pero tiene que ver con la conducción. Esto pasó hace algunos años, cuando había un jefe riguroso como Sergio Blanche y que después cambió cuando vino Gabriel Leegstra y esto tiene que ver con la afinidad del personal.

- Blanche se va en medio del escándalo del combustible; Leegstra se fue en el marco de un contexto de inseguridad muy similar al que hemos estado viviendo en enero. La policía, con su conducta cotidiana y en la calle, ¿está en condiciones de generar climas que desemboquen en la salida de un jefe?

- No te quepa la menor duda.

- Si Palavidini no se va, ¿suponés que va a crecer la inseguridad en la provincia?

- Sí, porque esto tiene que ver con lo que propician los propios delincuentes, el miedo de la misma fuerza por estar desprotegidos, el seguir percibiendo el mismo sueldo, pero además con la presión de un jefe que es autoritario. También he hablado con oficiales superiores, del entorno de Pallavidini y sus términos fueron: con este hombre no podemos hacer nada, con este hombre no podemos garantizar seguridad, no podemos conducir. Y se lo hemos hecho saber al señor Gustavo Peters, Walter Gálvez y al ministro Rosúa. Esto lo sabe el gobierno y no por boca de Miguel Zalazar sino por la plana mayor de la policía.

- Pero estas políticas las diseña el ministro…

- El miércoles, en un diario, en carta de lectores hablaba de la inseguridad reinante en Barrio Schneider; yo estaba a metros de la vecinal y cayeron ocho patrulleros… Las órdenes de operaciones, lejos de emanarse de la Jefatura, se hacen conforme a la redacción de un diario.

1 comentarios:

Eduardo dijo...

Lo que no se publica, se lee aquí. Sigan así.