martes, febrero 19

PREGUNTAS EN TORNO AL AUMENTO DE LA TASA

“Reordenamiento” llama la gestión Barletta al inminente aumento de la tasa municipal. Los números no están incluidos en el presupuesto 2008 presentado ante los concejales, pero formarán parte de una ordenanza especial. El criterio base es eliminar el desfasaje entre el avalúo fiscal de las propiedades que utiliza la provincia y el considerado por la municipalidad. Según el intendente entre uno y otro valor hay diferencias de cuatro a cinco veces. Desde el Bloque Justicialista coinciden en la necesidad de actualizar los montos de la tasa, pero reclaman certezas sobre su implementación. En algunos sectores de la ciudad el impacto del incremento sería mayor al reconocido por el intendente.

El intendente Mario Domingo Barletta llamó “reordenamiento” al inminente aumento de la tasa municipal. Se trataría de achicar las evidentes discrepancias que surgen de comparar el avalúo fiscal de las propiedades realizado por la provincia y los montos que emergen del cálculo que efectúa la Municipalidad. También se revisarían las alicuotas aplicadas en las diferentes zonas de la ciudad en función de las mejoras recibidas y la estructura de servicios.

En declaraciones a Fuera de Foco, Barletta señaló que el retraso es de “cuatro a cinco veces” entre una y otra estimación. Aunque los números no aparecen en el Presupuesto 2008 presentado ante los concejales, el funcionario adelantó que se ingresará en breve una proyecto de ordenanza de política fiscal para poner en caja la situación y “dar fiel cumplimiento a lo que establece la ley, que es la consideración del avalúo fiscal de las propiedades que determina el impuesto inmobiliario”.

Esta situación, según Barletta, “se ha estado obviando, quizás por la simpatía política que puede generar no aumentar las tasas”. Hay que recordar que en el año 2000 se efectuó un operativo de revaluo fiscal de todas las propiedades urbanas de la provincia con el objetivo de incrementar la recaudación del Impuesto Inmobiliario.

Sin embargo, la mayor duda es cuál será la metodología que empleará la gestión para llevar adelante esta política: ¿será escalonada? ¿será de una sola vez? ¿cómo reaccionarán los vecinos que podrían ver la tasa multiplicada por cuatro o cinco veces? La respuesta deberá llegar pronto: la intención del gobierno de la ciudad es que el nuevo monto figure en las boletas del trimestre junio-julio-agosto.

Por otro lado, el intendente marcó como otra cuestión a corregir el desequilibrio que se genera en la zonificación. “En función de cómo quede el esquema (de avalúo) vamos a hacer un análisis de las diferentes zonas, porque también hay fuertes desactualizaciones, entonces vamos a corregir esas disparidades e inequidades en función de un nuevo análisis del importe que se determine”.

Como ya se puede apreciar en las discusiones cotidianas de la ciudad, el debate por el "reordenamiento"de la Tasa Municipal, será uno de los más intensos que deba enfrentar la gestión de Mario Barletta. Algunos sectores empresarios ya manifestaron su oposición y los diferentes bloques legislativos recién se está acomodando al nuevo escenario. Consultado por Fuera de Foco, el concejal Luciano Leiva, presidente del bloque justicialista, adelantó su criterio sobre esta controvertida cuestión.

"Primero queremos ver de que se trata, seguramente el Ejecutivo enviará una propuesta porque ahora noesta contemplado en el presupuesto. En todo caso habrá que analizar la equidad y la justicia que tenga ese aumento, y al menos por sus dichos, el intendente esta en esta línea de pensamiento. Tenemos que ver si hay un aumento razonable que no castigue a los que menos recursos tienen en la ciudad. Si es así, puede que uno lo vea viable, pero se analizará sobre la propuesta", sostuvo el edil.

"Lo que si es cierto, es que probablemente haya injusticias, porque los que pueden aportar un poco más no lo hagan. Por eso lo encuentro razonable en términos generales", remarcó Leiva.

Respecto al rol que jugará el bloque justicialista en el Concejo Municipal, Luciano Leiva descartó cualquirea posición "obstructiva" y reivindico la necesidad de una "oposición propositiva que tenga un proyecto de alternativa para determinadas cuestiones".

"Nosotros no compartimos la idea de ponerle piedras a la acción de gobierno, lo que tenemos que hacer es criticar lo que no está bien hecho y proponer alternativas. Esto es dificil porque los gobiernos son poco permeables a tomar propuestas de la oposición", concluyó el concejal.

¿NEGOCIOS PERSONALES?

Las decisiones tomadas por un intendente suelen provocar el enojo de los vecinos y la reacción, muchas veces interesada, de sus portavoces en los medios de comunicación. Y por ellos, también, se deslizan sospechas acerca de los negocios del Lord Mayor de la Ciudad con los conflictos generados en ella.

¡Qué enojado estaba el diario Santa Fe en noviembre de 1920! No se estaba efectuando el servicio de barrido de las calles porque la intendencia no cumplía el contrato con la empresa concesionaria.

Para este periódico, el del radical Pedro Gómez Cello era un gobierno que perseguía sin miramientos a los evasores, pero que incumplía constantemente sus obligaciones.

Ella puede si quiere no cumplir sus compromisos, pero ¡ay de aquel y de aquellos que no los cumplan con la municipalidad! ¡Qué aberración! La intendencia es un poder soberano, algo así como un poder despótico. Ella dicta la ley, aunque sea en contra del sentido común y de los intereses del pueblo, es decir, de la ciudad. Ella cobra por vía de apremio, pero si se le antoja no paga a nadie. Cobradora lo es en un sentido que no tiene rival; pagadora no.

Analizaba la situación como aberrante. Pocos días antes había habido una huelga de obreros de esa empresa, lo que no le parecía mal al periódico (una rara avis entre los reaccionarios diarios de la época). Pero por falta de pago de la intendencia, la concesionaria los había despedido a todos. “La ciudad no puede permanecer ni un día, ni una hora sin ese servicio, como no puede el propio intendente dejar de mudarse de ropa interior dos o tres veces a la semana. La limpieza está por sobre todas las cosas, como está la higiene por sobre toda ponderación”. (Nota: ¿dos o tres veces por semana? ¿En noviembre? ¿En Santa Fe, aunque sea 1920?)

Y deslizaba una sospecha: El intendente doctor Gómez Cello, era médico y si la situación sanitaria continuaba agravándose…

lunes, febrero 18

ADVIERTEN SOBRE UN NUEVO PROBLEMA AMBIENTAL EN LA CIUDAD

Cuando se habilite el nuevo vaciadero de líquidos cloacales los camiones atmosféricos no podrán descargar una parte importante de los desechos que transportan. Comercios e industrias de Santa Fe utilizan este servicio para eliminar sus efluentes. No se cumplen las normas dictadas por la Secretaria de Medio Ambiente de la Provincia. Si no se toman medidas puede surgir un circuito clandestino de líquidos residuales.

El nuevo vaciadero de líquidos cloacales para camiones atmosféricos, construido al costado de la Ruta Nacional 168, se encuentra terminado hace varios meses y espera su habilitación. De acuerdo a lo informado por Aguas Santafesinas solo falta la firma de un convenio para culminar con la cesión en comodato del terreno utilizado para la construcción de la nueva planta. Por su parte, desde la Municipalidad de Santa Fe señalaron que esperan conocer el estudio de impacto ambiental para darle el visto bueno y autorizar el funcionamiento del lugar.

Esta nueva planta receptora de líquidos cloacales significa un importante avance para la ciudad, ya que, permitirá suspender la descarga de camiones atmosféricos que actualmente se realiza en la zona del Club Náutico Sur e iniciar la recuperación de este sector severamente dañado por la acumulación de desperdicios.

El sistema de descarga es totalmente controlado, los líquidos serán succionados del camión, una muestra de ellos será analizada “in situ” en un laboratorio y luego pasarán al caño de la cloaca máxima que vuelca los efluentes domiciliarios en las aguas del río Colastiné.

Sin embargo, cuando el nuevo vaciadero entre en funcionamiento, lejos de significar una solución definitiva, provocará otros problemas ambientales, tan graves como los que afectan al sur de la ciudad.

En la actualidad, los camiones atmosféricos también transportan residuos de las graseras de comedores, hospitales y escuelas; bentonita desechada por empresas constructoras; y residuos con pastina de las fábricas de mosaicos, entre otros elementos contaminantes. Pero cuando entre en funcionamiento el nuevo vaciadero solo podrá descargarse los líquidos cloacales de origen domiciliario.

Este cambio en la operatoria de las empresas poceras anticipa un nuevo problema con el manejo de efluentes de la ciudad: ¿En donde serán arrojados los otros líquidos residuales que habitualmente transportan los camiones atmosféricos?

El tema ya fue planteado a las nuevas autoridades municipales por representantes del sector. Claudia Bernal, integrante de la cámara de empresas de camiones atmosféricos, le dijo a Fuera de Foco: “Hemos conversado con toda la gente que ha pasado por la municipalidad. Hace años que se viene buscando una respuesta, para que si se hace algo nuevo, sea para bien. Estamos a la espera que nos den una entrevista. La hemos pedido apenas asumieron para exponer nuestra inquietud y que usen nuestro conocimiento. Somos los más interesados para que todo se haga correctamente y que cuidemos nuestro río porque lo estamos destruyendo”, sostuvo.

La empresaria explicó que en los camiones van mezclados toda clase de líquidos. “Cuando se inaugure este nuevo vaciadero solamente se va a poder llevar líquidos cloacales de casa de familia, y como la mayoría de las poceras trabajamos con un solo camión eso va ser una gran traba para nosotros”, que provocará, entre otras cosas, un incremento en el precio del servicio.

“La municipalidad nos tiene que dar el lugar para volcar los otros líquidos. Hasta el momento no hay ningún tipo de novedad. La cláusula que pone Aguas Santafesinas para poder inaugurar el sitio de la Ruta 168 es que esté listo otro vaciadero para tirar los otros líquidos”, aseguró.

Según Bernal, las consecuencias de la nueva operatoria se sentirán en varios sectores. “Nosotros con el pozo de la casa de familia estamos trabajando sin tener demasiada ganancia porque sabemos lo que le cuesta a la gente vaciarlo cada dos o tres meses. Para nosotros lo más importante es trabajar con las empresas. Vamos a tener que subir el precio porque es mayor la distancia y mayor el tiempo que usamos para la descarga que es por manguera. Eso nos lleva mucho más tiempo”, advirtió.

Pero el impacto mayor lo sentirán las empresas que no tendrán forma de deshacerse de sus residuos. “Cuando una fábrica de mosaicos (que tiene como residuo la pastina) llene su piletón, la única forma que tiene de sacarlo es con un camión atmosférico”, si no lo pueden hacer, “no van a poder seguir produciendo”, señaló la empresaria.

Frente a esta situación se potencia el riesgo de las descargas clandestinas de los líquidos residuales no admitidos en el vaciadero de la Ruta 168. “Hay gente que tiene los tanques sin pintar con el nombre, entonces son como NN y no se pueden controlar”, sinceró Bernal.

Un dato sorprendente aportado por Claudia Bernal es que los camiones atmosféricos realizan su trabajo sin ningún tipo de control por parte de la Secretaria de Medio Ambiente de la Provincia, pese a que existen normas dictadas al efecto. Desde el 1º de Junio de 2007 rige la Resolución Nº 145 que establece “requisitos para el transporte, operación y vuelco de líquidos de origen sanitario provenientes del desagote de pozos absorbentes por medio de camiones atmosféricos”.

La norma firmada por Marcelo Terencio establece en sus fundamentos, la necesidad de “adoptar medidas preventivas y, en su caso correctivas ante episodios de contaminación como consecuencia de la mala gestión de las cargas” de estos camiones. En el Artículo 1º se establece que quedan “expresamente excluídas” de la reglamentación, “las operaciones de transporte y disposición final de líquidos o residuos de origen industrial de cualquier naturaleza”, que deberán regirse por las reglamentaciones específicas.

La reglamentación para la operatoria de los camiones atmosféricos – que todavía no se cumple - establece que deberán circular con planillas o guías de transporte numeradas, donde deben constar los datos del lugar extracción, su recepción y descarga final.

Se establece además, que el transportista aceptará la carga únicamente cuando cumpla con las características de líquido de origen sanitario proveniente de pozo absorbente, quedando expresamente prohibido el transporte de líquidos o residuos industriales.

Por su parte, Aguas Santafesinas tiene prohibido recibir en la planta de vaciado, camiones que contengan ácidos, sangre, licores de curtiembre, baños de cromado y similares, líquidos y semisólidos ácidos o alcalinos, que contengan hidrocarburos, aceites y grasas, solventes, cromo, plomo y otros metales pesados, cianuros, pesticidas, pastas o pastina de marmolería o fábrica de mosaicos.

En el caso que la carga sea rechazada en la planta de vaciado, el camión será precintado y el número de precinto deberá constar en el formulario de carga y descarga del vehículo. Cumplido este trámite el líquido deberá ser devuelto a su lugar de origen, debiendo el transportista obtener constancia escrita de la recepción, con la firma del generador y el número de precinto correspondiente.

En todos los casos, el generador del líquido rechazado tendrá la obligación de aceptar la carga rechazada, firmar el correspondiente remito e informar a la autoridad competente sobre el tratamiento o destino final que le dará a la carga en cuestión.

Como se puede apreciar el problema no es menor. Cientos de establecimientos comerciales e industriales de la ciudad utilizan el servicio de los camiones atmosféricos para deshacerse de los líquidos residuales que genera su actividad. Si las autoridades no controlan el manejo de estos efluentes puede surgir un nuevo y grave problema ambiental.

OTRA AUDITORÍA

El primer informe de sindicatura que ordenó la Municipalidad arrojó algunas sorpresas. Mucho tiempo atrás, cada intendente dejaba a su sucesor un completísimo inventario del patrimonio.

En el siglo XIX era práctica obligada por ley que cada intendente que finalizara su mandato realizara un inventario de las existencias de la municipalidad y la presentara a su sucesor.

En 1873, el ejecutivo cesante dejaba para sus sucesores una campana de cristal, un candelero de latón, dos serruchos, uno de los cuales estaba en mal estado, un carro fúnebre, con su correspondiente correa, todo nuevo y en condiciones, se aclaraba, con dos juegos de cortinas, una azul y otra negra.

También era propiedad municipal una silla bastante usada, una llave del cementerio de San Antonio y 39 mulas.

Entre otras cosas más, la municipalidad contaba ese año con seis escaleras de pino para encender faroles, 208 faroles con sus hierros, lámparas y fibras correspondientes, 78 bancos de pinos para la plaza principal, estando 16 de ellos en mal estado.

Como si fuera poco, la descripción incluía también una regla fina, dos sillas extendibles, tres mochilas de lata y siete linternas de kerosene, todas ellas en mal estado.

domingo, febrero 10

UN REGALO GRIEGO EN DEFENSA CIVIL

La ciudad de Santa Fe soportó la primera lluvia de importancia del año. Algunos barrios se inundaron durante pocas horas y no hubo evacuados. Las precipitaciones del 8 de febrero equivalen a la sexta parte del agua caída en marzo de 2007. En caso de un nuevo desastre la Municipalidad debería coordinar acciones de evacuación y asistencia con la Provincia. Al frente de la estructura operativa de Defensa Civil fue designado Carlos Filomena. Durante las inundaciones de 2003 este personaje conducía la repartición y abandonó la ciudad para asistir a un casamiento. Estuvo imputado por estrago culposo e incumplimiento de los deberes de funcionario público.

Entre la madrugada y la tarde del viernes 8 de febrero llovieron 84 milímetros sobre la ciudad de Santa Fe. Esta fue la primera tormenta del año y la segunda de importancia que tuvo que afrontar la gestión del intendente Mario Barletta. Algunos barrios del norte y el suroeste estuvieron anegados por algunas horas pero no hubo que realizar evacuaciones. Pero más allá de esta circunstancia fortuita, el agua caída apenas equivale a la sexta parte de la precitaciones que provocaron la gran inundación de marzo de 2007.

Con la tranquilidad del cielo despejado y las calles escurriendo, el secretario de Obras Públicas de la municipalidad, Roberto Porta, sostuvo que “esta lluvia nos permitió ver los primeros resultados del trabajo que venimos realizando desde los primeros días de gestión, cuando pusimos en marcha un operativo integral e intensivo para limpiar los desagües y bajar el nivel de agua en los reservorios”.

En comparación con la lluvia del 14 de diciembre, el funcionario consideró que se ha mejorado la capacidad de escurrimiento y sólo se han detectado problemas en los sectores obstruidos por la basura arrojada por los vecinos.

Esperando la temporada de lluvias, las autoridades locales apuestan al refuerzo de la capacidad de bombeo, la profundización de los reservorios y la limpieza de los desagües. Pero todos saben que frente a una contingencia climática de gravedad será decisiva la colaboración y el auxilio de la provincia para sobrellevar una emergencia. Y aquí pueden comenzar los problemas.

Presente griego

Cinco días antes de terminar su mandato como gobernador, Jorge Obeid firmó el Decreto 2994 aprobando la nueva estructura orgánica y funcional de la Dirección Provincial de Defensa Civil. Esta norma, a la que tuvo acceso Fuera de Foco, no fue publicada en el Boletín Oficial de la Provincia. Según el mandatario saliente, esta dependencia “ha quedado considerablemente desactualizada, no solo por las exigencias de la realidad socioeconómica, sino también por las distintas reglamentaciones que se han sancionado en los últimos años”. Para llevar adelante este proceso de modernización y reforma fue designado Carlos Filomena con el cargo de Subdirector General.

Se trata del mismo personaje designado por Carlos Reutemann como Director de Defensa Civil durante su segunda gobernación, que en los días trágicos de abril de 2003, se ausentó de la ciudad para asistir a una fiesta de casamiento en Paraná.

De esta manera, Carlos Filomena es el funcionario de carrera de mayor jerarquía dentro de la estructura provincial de defensa civil. Por encima de su cargo solo se encuentran los responsables políticos de la repartición designados por la gestión de Hermes Binner: Horacio Locatelli como director provincial y Marcos Escajadillo como subsecretario de Protección Civil.

En la nueva organización del gabinete provincial el Ministerio de Seguridad es el responsable de “entender en la elaboración y dirección de programas para la prevención de catástrofes, organizando un sistema de Defensa Civil provincial, en coordinación y colaboración con otros organismos nacionales, provinciales, municipales y de la sociedad civil”. (Ley Nº 12.817) Y para la ejecución de estos programas Daniel Cuenca deberá confiar en la experiencia y capacidad de Carlos Filomena.

Entre las atribuciones de este caracterizado funcionario, el Decreto 2994 establece: ser el nexo entre los empleados de la repartición y el director general; supervisar la planificación, coordinación y empleo de los medios de comunicación para un sistema de alarma; y supervisar la elaboración de proyectos de leyes, decretos, normas o acuerdos necesarios para la defensa civil, entre otros.

Como se puede observar, se trata de competencias en las que Carlos Filomena defeccionó durante las inundaciones de 2003, demostrando severas limitaciones de índole profesional y personal.

La fiestita

En agosto de 2003, el entonces titular de la Dirección Provincial de Defensa Civil, Carlos Filomena habló con el programa De Radio Somos – emitido por LT10 - sobre su actuación durante la inundación del Río Salado. Allí aseguró que Carlos Reutemann nunca le pidió la renuncia y confesó sentir remordimientos por haber asistido a una fiesta el 4 de mayo, cuando un tercio de la ciudad de Santa Fe estaba bajo agua.

"La inundación nos encontró desparramados. El jefe de operaciones estaba actuando en el norte de la provincia, a mí el agua me encontró del otro lado del Salado, por un día y medio no pude entrar a mi oficina. Hubo personal nuestro que tuvo problemas en sus casas", expresó.

Como se recordará, a los cinco días que el río inundó Santa Fe, Filomena se ausentó de la ciudad para asistir a una fiesta de casamiento en Paraná. Mientras el funcionario brindaba y festejaba, miles de santafesinos se refugiaban en los techos de sus casas para proteger las pocas pertenencias que habían podido salvar del agua.

La boda se llevó a cabo en el Golf Club de Estudiantes de Paraná el 4 de mayo de 2003. "Esa noche en algunos momentos me preguntaba para qué había ido. Estaba muy preocupado, no estaba con ánimo. Fui a la ceremonia religiosa, pero no estaba de ánimo para estar en la fiesta, ni siquiera estuve bailando. Y me volví temprano", aseguró Filomena en el reportaje radial.

"No sé si la palabra es arrepentimiento, pero a veces tengo remordimientos por haber asistido a esa fiesta (…) son cosas que uno no piensa, muchas veces está sobresaturado, con la mente en otra cosa y bueno... toma medidas que con el tiempo uno dice por qué hice tal cosa. Le puede pasar a usted, le puede pasar a cualquiera”.
Carlos Filomena fue imputado de estrago culposo e incumplimiento de los deberes de funcionario público por su actuación durante la catástrofe hídrica del río Salado en abril de 2003, que ocasionó 23 muertes directas, miles de evacuados y daños millonarios. En su caso, el juez de Instrucción Jorge Patrizzi dictó la falta de merito, medida que fue apelada por el fiscal Ricardo Favaretto, estando la resolución en manos de la Corte Suprema de Justicia Provincial.

miércoles, febrero 6

CARNAVALES SANTAFESINOS

Las crónicas de los carnavales santafesinos de 1900 traen algunas particularidades. Además del lenguaje cargado de metáforas casi irrisorias, y de la descripción de los festejos de la alta sociedad, el pueblo “raso”, también festejaba, aunque con incidentes. Trámites para poder usar disfraces.

El carnaval es una de las fiestas más antiguas de la humanidad. Es una fiesta de orígenes paganos, relacionados al culto al dios del vino, Baco y que, de a poco, se fue arraigando en la tradición cristiana. Santa Fe era una ciudad muy religiosa y durante mucho tiempo, los días de carnaval eran feriados y había grandes festejos.

Tras el primer carnaval del siglo XX, el diario Nueva Época realizó su obligada crónica.

No le gustó a ese periódico cómo se había festejado ese 1900.

“Faltó entusiasmo en los festejos de carnaval; hubo ausencia completa de animación, pero con todo logramos proporcionar al pueblo algunos momentos de alegría, que en algo habrán compensado sus infinitas amarguras” escribía un periodista.

La proclamada decadencia del carnaval es notoria; apenas queda el recuerdo del bullicioso alborozo con que en otros años se celebró. Las gentes se mostraron desganadas –el retraimiento general se hizo visible lo mismo en el corso que en las calles, muy especialmente el primer día.

El corso había tenido un trayecto demasiado extenso (nueve cuadras), aunque la iluminación había sido irreprochable:

espléndidas las combinaciones de luces multicolores que formaban los inmensos arcos distribuidos con perfecto acierto en todo el recorrido. No hubo otro adorno. Los balcones engalanados podían contarse con los dedos de las manos y los palcos apenas alcanzaron a siete, incluso el del Club del Orden, en el que se congregaron muchas de nuestras familias distinguidas.

Menos mal, algo es algo.

La crónica de Nueva Época, utiliza un lenguaje “florido” imposible, para bien o para mal, de encontrar en los periódicos actuales.

Por ejemplo, en la segunda noche de festejos, llovió. Y así lo publica el diario:

El corso se iniciaba con marcada animación, pero a eso de las diez a las nubes se les ocurrió ponerse de duelo obligando la lluvia fina y persistente a retirarse por intervalos a la mayor parte de las familias.

Después se dedica a realizar la crónica del baile organizado en el Club del Orden. Luego de describir minuciosamente el vestuario de las damas santafesinas, salió el sol y había que volver a los hogares. Y así describe ese momento el diario:

Hacía ya una hora que el rubio Febo había asomado su brillante cabellera en el oriente, cuando se dieron cuenta que era necesario salir de ese éxtasis en que se vivía volviendo a la realidad de la vida; principiaron a desfilar por la alfombrada escalera las dichosas parejas y el salón un momento antes tan lleno de luces, bullicio y alegría quedó sumido en la oscuridad y en el silencio.

El pueblo carnavalero

Más allá de los copetudos, también el pueblo raso festejaba.

En el año 1900 se habían expedido 311 permisos de disfraz, aunque no todos fueron utilizados.

Ese año el pueblo “ha sabido guardar admirable compostura”, explicaba el diario Nueva Época.

No abusó de las franquicias de que gozaba ni produjo acto alguno censurable. El juego con agua se hizo con moderación en todas las secciones fuera del corso en que era tolerado por las autoridades. La conducta de la policía ha sido también correctísima.

Pero hubo un incidente. Una mujer, Paulina de Milani, quemó con caldo hirviendo al niño de 10 años Casimiro Leyes. El delito de Casimiro, el “rapazuelo”, según el diario, había sido permitirse “el lujo de arrojarle un balde con agua”.

Controlados

Esto de los permisos de disfraz tenía un par de décadas. Fue en 1877 cuando el gobierno de la provincia debió dictar un decreto para que nadie se pasara de la raya.

Ese año, se iban a festejar los carnavales los días 11, 12 y 13 de febrero; por eso el 24 de enero se publicó la norma que decía que únicamente si podían usar pomos y bombas, pero no echar “aguas corrompidas o fétidas”.

Se podía usar disfraz, claro, pero antes se tenía que sacar un permiso en la jefatura policial; luego debía exhibirse una tarjeta que indicara la autorización. Se cuidaban mucho las formas por entonces: se prohibía terminantemente usar disfraces que representaran al clero.

Únicamente podían usarse disfraces o jugar con agua desde las 2 de la tarde y hasta que terminaran los bailes de máscaras, que debían hacerse con conocimiento de la policía.

Santa Fe atravesaba difíciles momentos políticos, y apenas un mes más tarde, se desataría una revolución que intentaría derrocar al gobernador. Los movimientos no habrán sido desconocidos por la policía, que además prohibió que los disfraces llevaran armas como accesorio, ni siquiera en caso de que los trajes las requirieran.

UNA PROVINCIA MUY GENEROSA

A casi cinco años de la inundación del río Salado se siguen pagando las “reparaciones extraordinarias” establecidas por las leyes emergencia hídrica. Los padrones de beneficiarios se publican periódicamente en el Boletín Oficial. A finales de enero el diputado justicialista Alberto Hammerly cobró $ 4.700 por los supuestos daños sufridos en un galpón abandonado de barrio Roma.

Se van a cumplir cinco años de la mayor tragedia vivida por la ciudad de Santa Fe y todavía quedan vecinos que deben peregrinar a las oficinas de la ex Secretaria de Promoción Comunitaria, hoy Ministerio de Desarrollo Social, para intentar cobrar “la reparación extraordinaria con destino a los menoscabos o pérdidas sufridos como consecuencia de la catástrofe hídrica producida por el desborde del Río Salado en los meses de abril y mayo del año 2003”, según el frío texto de los documentos oficiales.

Periódicamente pueden leerse en el Boletín Oficial de la Provincia los padrones de los beneficiarios del pago establecido por las leyes 12.183 y 12.259. Allí se aclara que la difusión del “listado” se hace para que la población pueda presentar “impugnaciones o denuncias”. Si alguno de los posibles lectores de la hoja de gobierno, detecta una irregularidad, tiene un plazo de “tres días hábiles posteriores a su publicación” para presentarse en la mesa de entradas de Almirante Brown 6998 con su queja.

Esta rutina de la burocracia estatal se repite con notable frecuencia. Superada esta instancia, los beneficiarios “que no fueren objeto de impugnaciones o denuncias” podrán concurrir con su documento de identidad y fotocopia de la 1ª y 2ª hoja del mismo, al Nuevo Banco de Santa Fe, sucursal que corresponda, para recibir su pago.

Esto fue lo que sucedió con un grupo de vecinos de Santa Fe, Recreo y Elisa, convocados a cobrar en la edición del 25 enero de 2008 del Boletín Oficial de la Provincia. Según puede leerse en el aviso firmado por el Ministro de Desarrollo Social, Pablo Farias, este pago de la “reparación extraordinaria” estaba dirigido a titulares de locales, comercios informales y galpones afectados por la inundación. Uno de los beneficiarios es un conocido dirigente justicialista.

En la esquina de Vera y Lamadrid, el actual diputado provincial Alberto Nazareno Hammerly, posee un galpón de considerables dimensiones. Sus enormes portones permanecen siempre cerrados, y según los vecinos, hace años que no se registra actividad. Algunos recuerdan que allí se guardaban maderas y materiales de construcción. Otros aventuran que también hubo mercaderías.

En esta zona de barrio Roma las casitas son bajas y las paredes del depósito se elevan varios metros por encima de los humildes techos. En abril de 2003 el agua del río Salado superó los marcos de las puertes. Para la mayoría de los vecinos el monto de la reparación económica fue mínimo. Tratándose de casas con poca superficie cubierta y baja categoría catastral las tablas pergeñadas por el Ente de la Reconstrucción hacían muy difícil que el dinero alcanzara para recuperar algo de habitabilidad. En promedio, cada familia recibió entre 5.000 y 6.000 pesos.

Por los 229 metros cuadrados declarados por Hammerly como superficie de su galpón, el Gobierno de la Provincia acordó un pago de $ 4.756,33. Nadie presentó denuncias o impugnaciones. El dinero fue retirado del banco por una apoderada el 31 de enero pasado. Los portones de calle Vera 4235 siguen cerrados con manchas de herrumbre.

lunes, febrero 4

LOS PROYECTOS DEL MUDO

A lo largo de las sesiones legislativas del año 2007 el senador nacional Carlos Reutemann pronunció solo dos palabras. Ninguno de los proyectos presentados por el representante de los santafesinos fue debatido en el recinto. Te contamos de qué se tratan. No vale reírse.

Un estudio de la revista El Parlamentario contabilizó la cantidad de palabras pronunciadas durante las sesiones del Senado de la Nación en el año legislativo 2007. Entre los más locuaces estuvo el senador socialista Rubén Giustiniani que utilizó 24.938 vocablos a lo largo del año. En el extremo opuesto de la tabla se ubicó la representante justicialista Roxana Latorre que abrió la boca para pronunciar 47 palabras. El caso de Carlos Reutemann es más sorprendente, apenas participó en los debates para decir “Afirmativo” en dos oportunidades.

Al tope de este curioso ranking de parlanchines y mudos aparece el senador radical Gerardo Morales, con 42.205 palabras en su haber, seguido de cerca por Jorge Capitanich con 36.486 palabras pronunciadas. Para consuelo del justicialismo santafesino hubo cinco senadores que no emitieron palabra alguna a lo largo del año, y otros nueve, igual que Carlos Reutemann, solo hablaron en dos ocasiones

El año pasado el ex gobernador santafesino tampoco habló demasiado. Solo pidió la palabra en una oportunidad para referirse al conflicto con Uruguay en su condición de titular de la Comisión de Relaciones Exteriores. Esta única intervención le alcanzó para figurar en el puesto 50° del ranking de palabras de la revista El Parlamentario.

Pero tratándose de un ex gobernador que ostenta el privilegio de ser considerado el “máximo elector” dentro de la interna partidaria, el caso de Carlos Reutemann, merece un abordaje más profundo.

Quienes conocen de cerca la actividad parlamentaria saben que los discursos legislativos están motivados por factores, tales como: situaciones políticas coyunturales, fundamentación del voto, toma de posición en los debates, argumentación de proyectos propios, o simplemente necesidad de figuración. Las dos palabras pronunciadas a lo largo de 2007 indicarían que el senador por Santa Fe solo tuvo necesidad de expresarse cuando las votaciones en el recinto fueron de carácter nominal, en el resto de las ocasiones su voluntad pudo manifestarse con el brazo levantando o un movimiento de cabeza.

Descartadas las motivaciones políticas o personales a la hora de hacer uso de la palabra es necesario preguntarse: ¿Que pasó con sus proyectos?

Según el sitio en Internet del Senado de la Nación Argentina (www.senado.gov.ar) el senador Carlos Reutemann presentó a lo largo de 2007 más de cien iniciativas legislativas. La mayoría corresponde a Proyectos de Declaración (97) en donde el legislador manifiesta su beneplácito, agradecimiento, reconocimiento o felicitaciones, a personajes o actividades de distinto tipo.

Solo por mencionar algunos ejemplos, Carlos Reutemann se acordó del aniversario de numerosos establecimientos escolares e instituciones de la provincia. También felicitó a los periodistas y medios de comunicación que recibieron nominaciones o premios durante el 2007. Declaró su satisfacción por el 400º aniversario de la llegada de los Jesuitas a la provincia. Apoyó la realización de dos seminarios sobre derechos humanos. Condenó la agresión sufrida por Alicia Kirchner en Rió Gallegos. Agradeció las gestiones del Rey de España en el conflicto con Uruguay. Y felicitó a dos investigadoras rosarinas por sus logros en el área de la…Psicolinguística.

El senador santafesino también presentó algunos Proyectos de Comunicación (5), entre los cuales podemos mencionar: prioridad a los frigoríficos de capitales nacionales en la distribución de la cuota Milton; pedido de informes sobre comisiones aplicadas en tarjetas crédito o débito; emergencia agropecuaria para los departamentos Vera y 9 de Julio; asistencia para comunas y municipios inundados; y solicitud para que se profundicen las campañas de prevención contra el SIDA.

Pero Carlos Reutemann también se hizo tiempo para elaborar algunos Proyectos de Ley (6) que constituyen una muestra interesante de sus prioridades legislativas. En uno de ellos evidencia que mantiene intactos sus reflejos políticos. El 29 de marzo de 2007 propuso declarar zona de desastre y emergencia a los sectores de la provincia afectados por la lluvia y el granizo. Superada esta instancia, el 20 de abril de 2007 impulsó la creación de juzgados y vocalías de cámara federales para Rosario y Santa Fe. Finalmente, el 6 de septiembre de 2007, el senador nacional sintió la necesidad de regular el ejercicio de la profesión de los graduados en museología en la República Argentina.

OBRAS DE ARTE EXTRAVIADAS

La Secretaría de Cultura intenta localizar varias obras de arte pertenecientes a los museos de la ciudad. Un relevamiento oficial detectó los faltantes. Las obras pueden estar prestadas o extraviadas. No existen inventarios actualizados del patrimonio artístico de los santafesinos.

Las autoridades municipales presentaron recientemente un detallado relevamiento del estado de museos, salas y teatro, donde se consignaron severos problemas edilicios y de mantenimiento. "El estado de los edificios culturales no escapa a las generales de la ley en términos de lo que es la infraestructura para la tarea que llevamos adelante. Y no dejan de ser una muestra de la desidia y el desprecio para nuestros lugares emblemáticos", dijo al intendente Mario Barletta, en la conferencia de prensa realizada sobre el escenario de la sala mayor del Teatro 1º de Mayo.

Para superar esta situación la administración municipal anunció una serie de trabajos con el objetivo de recuperar los espacios culturales de la ciudad.

Pero las autoridades locales han detectado otros problemas en el área cultural, tanto o más graves, que el deterioro de los edificios.

“Encontramos que ningún museo tenía su patrimonio y su inventario al día, en algunos casos ni siquiera existía”, aseguró al programa Fuera de Foco, el Secretario Cultura de la Municipalidad Damián Rodríguez Kees.

“Cada museo tiene su patrimonio, estuvimos haciendo el inventario y en algunos casos encontramos faltantes de obras y otros elementos patrimonios de los museos. Ahí tenemos que ver como que faltan esas obras”, precisó el funcionario.

Uno de estos casos se comprobó en el Museo López Claro, donde “existen muchísimas obras de gran valor pero no coinciden las obras que donó el maestro con lo que hay en el inventario. Estamos estudiando que es lo que paso: si la obra se deterioró, si la obra se perdió, o que pasó, estamos investigando”, dijo el Secretario de Cultura.

En la actualidad, la Municipalidad de Santa Fe administra el Museo de la Ciudad, el Museo Municipal de Artes Visuales, el Museo Cesar Fernández Navarro y el Museo Cesar López Claro.

Este último - donde se detectó uno de los faltante de obras - se constituyó a partir de la donación de más 2.000 trabajos del reconocido artista plástico santafesino, consistentes en pinturas, dibujos, grabados, cerámicas, esculturas y murales.

CONTRASTE SOBRE RIELES

Para el mantenimiento de las vías que la empresa SEFECHA utiliza en su recorrido por el departamento Vera la provincia de Santa Fe destinas $ 6.000 por mes. En la otra punta de la geografía santafesina se invertirán 3.500 millones de dólares para la construcción de un tren de alta velocidad. Ambas realidades reflejan las asimetrías de una provincia que carece de política una ferroviaria para todo su territorio.

La semana pasada doce personas resultaron heridas cuando el tren de la empresa SEFECHA (Servicios Ferroviarios Chaqueños) en el que viajaban descarriló y quedó volcado sobre el terraplén de las vías, a unos cinco kilómetros de La Sabana, en la provincia de Chaco. La formación había salido de la localidad santafesina de Cañada Ombú y se dirigía a la estación de Cacui, en las afueras de Resistencia.

La mayoría de los pasajeros eran vecinos de Los Amores y Cañada Ombú – localidades del norte del departamento Vera – que regularmente viajan al Chaco para realizar compras y trámites. Para este sector de la provincia de Santa Fe el servicio de la empresa ferroviaria chaqueña es esencial para romper el aislamiento económico, social y territorial en que se encuentran, luego de la eliminación del ramal de pasajeros de la ex Línea Belgrano durante la década menemista.

Según explicaron las autoridades de SEFECHA, el accidente se produjo por “el mal estado de las vías y durmientes, la falta de mantenimiento en la zona y la precaria situación de trabajadores de las cuadrillas del sector”.

En dialogo con el programa Fuera de Foco, el presidente de la empresa Fabián Morán, sostuvo: “Nosotros tenemos un convenio con la Secretaria de Transporte de la Nación para reparar el sector que va de La Sabana a Charaday (en territorio chaqueños), pero a este otro sector que tenemos conveniado con el gobierno de Santa Fe, le falta mucha inversión para que podamos tener un ramal en buenas condiciones”.

El funcionario no dudo en calificar al accidente del lunes 28 de enero como “una desgracia con suerte”, debido a que la formación descarriló, “por una vía estaba desnivelada y esto hizo que el convoy tenga que marchar por precaución a 12 kilómetros por hora. La máquina se fue deslizando despacito por el terraplén y esto fue amortiguando la caída. Hubo contusiones leves y solo una persona fracturada, pero todos fuera de peligro”, precisó Morán.

“El día del accidente daba mucho miedo ver los rieles sin los clavos, los clavos sueltos, durmientes rotos, o el terraplén flojo por los hormigueros. Ahí tenemos una cuadrilla que no tiene relación de dependencia con SEFECHA y en la zona no tenemos gente con capacitación ferroviaria para atender el sector. Por eso tuvimos que disponer una cuadrilla nuestra de 20 personas que van a trabajar dos semanas en el sector para superar esta coyuntura”.

Esta situación se explica por el escaso aporte que la provincia de Santa Fe realiza para el mantenimiento de las vías. “Nosotros estamos recibiendo un promedio de $ 2,5 por kilómetro recorrido por nuestros trenes, al mes serán unos $ 6.000. Pero este aporte no nos cierra para hacer el mantenimiento en ese ramal”, sostuvo Morán.

De todos modos el funcionario se manifestó confiado en que la gestión de Hermes Binner pueda revertir esta situación. “Creo que en su debido momento vamos a tener que charlar sobre el tema del ferrocarril. Los funcionarios de Santa Fe tienen que apostar por este modo de transportar, al norte de la provincia le vendría muy bien, no solo por el tema de los pasajeros sino por la posibilidad de sacar carga por el Ramal F hacia el puerto de Barranqueras”.

El presidente de la empresa ferroviaria chaqueña, recordó que hace algunos años se barajó la posibilidad de extender el servicio de pasajeros hasta la ciudad de Vera (200 kilómetros al sur del límite interprovincial) pero la falta de compromiso de las autoridades santafesinas frustró el proyecto. Recién el 6 de noviembre del año pasado se logró ampliar el recorrido 50 kilómetros hasta Cañada Ombú, con un servicio de tres frecuencias semanales hacia Resistencia. Para estos pueblos de la zona de los Bajos Submeridionales las vías del ferrocarril son la única alternativa de vinculación en épocas de grandes lluvias o inundación.

“La situación en el norte de Vera es terrible. Quedan aislados por las lluvias y no tienen ningún tipo de comunicación más que el ferrocarril, aseguró Morán. Un claro ejemplo de este aislamiento, surge cuando se comprueba, que la mayoría de los pasajeros accidentados eran oriundos de las localidades de Cañada Ombú y Los Amores. “Es gente que toma el tren a la madrugada para llegar a Resistencia a las siete de la mañana y hacer sus compras o trámites. Asombra mucho ver la cantidad de personas que vienen de Santa Fe para ir a los hipermercados, hacer trámites y distintas gestiones, porque es la única conexión que tienen”.

Los trenes de SEFECHA comenzaron a funcionar en el año 1996 durante la gobernación de Ángel Rozas. Las estadísticas oficiales hablan de 750.000 pasajeros transportados por año, entre los servicios metropolitano, de mediana y larga distancia que todos los días recorren 1.800 kilómetros. A pesar de esta performance, el gobierno nacional mantiene excluida a la empresa estatal chaqueña del sistema de subsidios para el transporte.

Por su parte, la provincia de Santa Fe solo aporta $ 6.000 por mes para el mantenimiento de 50 kilómetros de vías, mientras las nuevas las autoridades aplauden sin cuestionar el megaproyecto del tren de alta velocidad Buenos Aires-Rosario a un costo de 3.500 millones de dólares.