LAVARSE LA CARA

Pese al descanso del domingo y la invitación a la pereza que provocaba la tarde soleada, una cuadrilla de empleados municipales dedicó parte de su tiempo a borrar los mensajes que los inundados dejaron para el intendente Exequiel Martín Balbarrey. Paredes blancas en una ciudad llena de barro. Lo importante es parecer.

Pareciera que algunos vecinos tienen la rara capacidad de olfatear lo podrido cuando se trata de promesas sin cumplir y obras sin justificación.
Lo que pasa que la gente es mala y envidiosa. No soporta el exito de este hijo dilecto de la ciudad y se larga a pintar paredes en cualquier lado.
Por suerte todavía quedan trabajadores abnegados que sacrifican parte de su descanso para limpiar la imagen de nuestro "lord mayor". Lo hacen con tanto empeño que hasta son capaces de agarrar un aerosol y pintar en otras paredes consignas justicieras contra los que se atreven a cuestionar las habilidades del jefe.
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